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Póliza de crédito y tesorería

En estos últimos tiempos se habla mucho de las pólizas de crédito. Para las empresas es una de las fuentes de financiación más habituales.

Por un lado las entidades financiera han aumentado su reticencia a la concesión o renovación de pólizas. A veces, directamente manifiestan que las empresas “deben olvidarse de las pólizas de crédito” porque no son una buena herramienta de financiación. Otros comentarios que se publican, culpan a las empresas de haberse financiado mal, por utilizar pólizas de crédito a corto plazo para financiar inversiones.

Al final, no queda más remedio que separar el grano de la paja.

En primer lugar, financiar con recursos a corto plazo (bancarios o no bancarios) una inversión a largo plazo es un error de gestión financiera importante. Y esto solo puede pasar por ignorancia  (incultura financiera empresarial) o porque no se puede acceder a otra fuente de financiación (las entidades financieras sólo ofrecen financiaciones a corto, ya sea por poco garantía de la empresa, ya sea porque no están en condiciones de ofrecer crédito a mayor plazo, ya sea porque prefieren cobrar el “peaje anual“ de la renovación).

En segundo lugar, los manuales financieros dicen que los activos corrientes (existencias, clientes) deben financiarse con recursos a corto plazo. Se supone que activos con un plazo de maduración corto, pueden financiarse con recursos ajenos a corto. Pero una parte de esos  activos corrientes son “más fijos” que una máquina. Nunca los stocks serán Ø, ni nunca la partida de clientes será Ø. Luego financiarlos con recursos a corto, puede generar problemas financieros. Y por lo tanto el concepto del “Fondo de Maniobra” como medida de solvencia toma un peso muy relevante.

En tercer lugar, en España, el sector terciario, es el que tiene mayor peso en la economía y las empresas de servicio suelen tener su mayor inversión el activo “clientes”.

En cuarto lugar, los medios de cobro han sufrido un cambio notable en los últimos años, como se aprecia en las estadísticas que publica el Banco de España con un peso creciente del cheque y de la transferencia. ¿Cómo financiar una cuenta de clientes a cobrar por cheque o por transferencia? Solo queda la póliza de crédito o el factoring. Y de hecho el factoring, hoy por hoy, no es mucho que más que una póliza de crédito con garantía de facturas.

Por todo ello, tenemos que considerar la póliza de crédito como una herramienta de financiación necesaria del activo corriente. Pero ajustándola en su uso a lo que realmente es financiación de necesidades de tesorería que oscilan a lo largo del ejercicio. Pensemos que en países sajones (por ejemplo USA) es habitual que las pólizas de crédito, para financiación de circulante y por tanto a corto plazo, deben estar 1 o 2 meses sin utilizar, para “justificar” que responden a una necesidad temporal.

Pero la póliza de crédito en cuenta corriente juega, además de su papel de herramienta de financiación, una muy importante en la gestión de la tesorería.

Es la llamada “Tesorería Ø o negativa”.

Este concepto, muy utilizado ahora, tiene un autor y que fue la primera persona que lo usó en España, allá por los primeros años 80 del pasado siglo. Se llama Francisco José López Martínez, y es el autor del que, habiendo sido el primero, sigue siendo para mí el mejor libro de Cash Management editado en España. Afortunadamente, ha prometido una versión revisada y actualizada de su “Manual del Cash Management: Como obtener beneficios manejando mejor su dinero”.

¿Cuál es la idea básica de la tesorería Ø ? Pues que el dinero en el banco es un activo ocioso, con una rentabilidad muy, muy próxima a Ø, cuando no Ø directamente. Por lo tanto, cuanto menos, mejor.

Pero no es solo eso. El uso de las pólizas como herramienta de gestión de la posición  de tesorería permite evitar:

  1. “Colchones” de saldo
  2. , para cubrir posibles impagados si se utiliza también el descuento de efectos, o si se utiliza el pago por cheque (se suele tener los fondos disponibles desde la emisión del cheque)

  3. Tensiones de Tesorería, derivadas de atrasos en reposiciones de clientes.

Como ejemplo, una experiencia personal Hace pocos días, un cliente (importante y solvente) avisa que su trasferencia se retrasará una semana. Eran fondos previstos para nóminas.

Si no se tiene póliza la solución sería:

  1. Descontar cartera, pagando un tipo del 5,5%-6%.
  2. Tener el saldo, a retribución Ø, hasta efectuar el pago, y volver a saldo mínimo.
  3. Recibir el cobro y tener un saldo retribuido a Ø durante N días, y por tanto activo ocioso.

Pero si se tiene una póliza de crédito, la operativa sería:

  1. Usar la póliza para pagar.
  2. Tener un gasto financiero por uso de las pólizas, hasta que llegue el cobro.
  3. Cobrar, cubrir la póliza y no tener activo ocioso.

Y habría un tercer elemento a favor del uso de la póliza como herramienta de gestión de tesorería: el arbitraje entre fuentes de financiación.

Las pólizas suelen tener un tipo fijo, que se establece a la firma, o un tipo variable (trimestral o mensual). En cualquier caso, hay detrás un acuerdo contractual. Junto a eso, nos podemos encontrar con una línea de descuento no utilizada, y un responsable de oficina que necesita “cubrir objetivos” de trimestre y nos ofrece descuento a tipo más barato que la póliza.

Pues está claro: Descontar y cubrir póliza = Arbitraje = Menos coste financiero.

En conclusión: Una doble visión de la póliza de crédito: herramienta de financiación y herramienta de gestión.

Como todo, bien utilizado es muy útil. Pero si se utiliza mal, el resultado es… el que es.

2 Comentarios en Póliza de crédito y tesorería

  1. Querido Paco,
    El libro que citas ya está revisado y en breve estará a la venta con el título LA GESTION DE TESORERIA. En qué consiste y cómo debe abordarse, en formato EPUB (eBook) en la web de la editorial LIBROS DE CABECERA (www.librosdecabecera.com)
    Un abrazo,
    Paco López

  2. Daniel Coronas // 10 Octubre, 2012 en 8:12 // Responder

    Gracias Francisco por este artículo tan claro.

    Pienso que es de gran utilidad.

    Lástima que los bancos no estén ofreciendo polizas a unos tipos asequibles.

    Y lástima también que las pólizas abiertas hayan sido canceladas o bien por decisión del propio cliente o bien por decisi´n bancaria.

    Te animo a continuar con artículos como este. A mi en concreto me ha gustado.

    Un saludo,

    Daniel

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