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La planificación financiera personal

En nuestra última entrada sobre la compra de vivienda, al final hacíamos una referencia marginal sobre la planificación financiera personal. A pesar de ser CHOICE socio fundador de EFPA-España, la asociación de asesores y planificadores financieros, no nos habíamos centrado en la planificación financiera personal. Reiteradamente hemos hablado de la necesidad de planificación estratégica, operativa y financiera en las empresas. Y al final se llega a la conclusión de que éste es un país de gente que hace cosas importantes, pero donde la planificación muchas veces brilla por su ausencia. En un país donde no es habitual la planificación personal, es difícil que aparezca la planificación en las empresas, salvo que por su tamaño se conviertan en una exigencia ineludible,  porque lo exigen las entidades financieras o los accionistas capitalistas (ya sean  propietarios, business angels o empresas de capital riesgo) que quieren saber que pasará en el futuro con su dinero. Porque el pasado se explica, pero el futuro se planifica.

Y cuando se piensa, como en el artículo anterior, en la persona que va a comprarse una casa, que va a comprometer su ahorro futuro durante 25, 30 o 40 años, lo primero que se te viene a la cabeza es ¿Se lo ha pensado bien? O lo que es lo mismo ¿Lo ha planificado?

La planificación financiera personal es un concepto muy simple de exponer pero, como muchos, difícil de ejecutar, sobre todo porque es un proceso, no un evento. Básicamente, el financial planning consiste en analizar la situación actual de las finanzas  personales o familiares, y fijarse objetivos patrimoniales y personales. No es nada nuevo. Hace unos años, al principio de la crisis en 2008, una cadena de televisión emitió un programa “Las cuentas claras” donde se ayudaba  a familias a planificar su gasto y su ahorro. Creo que solo duró 8 programas y nunca tuvo altos niveles de audiencia. Al país le gustan más otras cosas.

Sin embargo, en Estados Unidos hay más de 75.000 financial planners, profesionales que prestan servicios de asesoramiento financiero, no solo desde el punto de vista de la inversión puntual del ahorro (¿Qué compro, Inditex o Telefónica?, ¿Qué es mejor, un depósito o un pagaré bancario?) sino desde la idea de la total planificación del ahorro y la inversión, con una visión a largo plazo. Y la idea final, y una de las principales es: ¿Qué jubilación quiero tener y cómo voy a cubrirla?

La planificación financiera personal cubre la gestión del patrimonio tanto desde su vertiente activa (inversión mobiliaria e inmobiliaria,…) como pasiva (créditos, hipotecas,…) y de servicios (comisiones bancarias, de tarjetas, seguros…).

La planificación es un círculo virtuoso que pretende, con una visión global , analizar:

  1. Cual es la capacidad de ahorro actual y futura, es decir, ingresos actuales y previstos y el nivel de gasto actual y previsto (porque llegan hijos; se espera un niño y la mujer no trabaja; los sueldos crecen y los gastos también crecen y además cambian,..).
  2. Como se puede mejorar esa capacidad de ahorro, ya sea vía mayor ingreso o vía menor gasto.
  3. Cuales son los objetivos patrimoniales futuros: Una segunda residencia, la universidad de los hijos, cambio de coche cada 4 años; viajes anuales de vacaciones, dar una entrada para el piso de los hijos… o acabar con las deudas atrasadas y poder ponerse al día y pensar luego en ahorro.
  4. Posibles ingresos futuros extraordinarios: herencias; los hijos trabajan y aportan algo de dinero a casa…
  5. Puntos de riesgo en cuanto a ingresos: qué “caja de resistencia” quiero/puedo tener para casos de paro, enfermedad,…
  6. Qué ahorro habré acumulado para mi jubilación, para completar la pensión del Estado.
  7. Y ese ahorro ¿Cómo lo gestiono? Porque no es lo mismo en lo que se invierte a los 35 años, que a los 60.

Alguien pensará que la planificación financiera solo sirve para momentos económicos buenos. Pero solo con hacer el punto 1 y 2, como mínimo, ya se puede ser consciente de en qué se gasta, y por lo tanto tomar medidas para intentar controlar ese gasto en lo que sea innecesario.

En USA es normal que la gente planifique sus finanzas personales. Si un joven acude a una buena universidad, cuando la acaba suele estar empeñado hasta las cejas. Y aspira a quitarse esa deuda para poder comprarse un coche y, por qué no, una casa. El seguro médico se lo paga cada ciudadano, así como la jubilación. Lo que uno no haya ahorrado no se lo va a encontrar. Quizás el problema en España es que esos dos conceptos siempre los hemos percibido como “gratis”, y en todo caso nos dedicamos a criticarlo cuando no llega a cumplir nuestra expectativa  de servicio (sanidad) o de importe (pensión de jubilación).

Hace 5 años había 3 cotizantes por cada pensión a pagar; dentro de 20 años habrá 1 cotizante por cada 3 jubilados ¿De dónde vendrá el dinero de las pensiones? ¿Del cielo o de Europa, por aquello de las estrellas en la bandera? ¿Nos iremos otra vez a pactar a Toledo para lo que deberá ser una nueva “multiplicación de los panes y los peces”? No pensar en ahorrar para completar la futura jubilación, en el entorno actual de España, es cuando menos, arriesgado.

Se debe analizar como canalizar el ahorro. Y si alguien quiere focalizar su ahorro futuro en la vivienda, adelante. Pero planificando la capacidad de ahorro, que está definida por los ingresos esperados y los niveles de gasto que se quieren mantener, según los objetivos y las necesidades personales y familiares. Y al final se podrá encontrar con un activo en propiedad, que si es necesario podrá liquidar o ser fuente de renta.

La planificación financiera no es complicada. Es un Excell. Pero que exige saber, ya solo del año pasado, qué ingresos se tuvieron (ahora es fácil, en época de la declaración del IRPF), en qué se gastó el dinero y cuánto se pudo ahorrar, incluyendo el ahorro forzoso exigido por el pago de la hipoteca. Y a partir de ahí, plantearse los escenarios futuros (por ejemplo, ahora la Universidad de los hijos será más cara y eso hay que preverlo y planificarlo).

Y si no se ve claro, buscar al experto. Si uno está enfermo ¿Se automedica? No, va al médico. Si tiene un problema legal ¿Busca la solución en internet? No, va a un abogado. Si quiere planificar su ahorro y conducir su inversión ¿recurre a un comentario del periódico o al consejo de un vecino de escalera? ¿O debe ir a buscar un planificador financiero con experiencia?

Por lo menos en España tenemos una asociación de expertos acreditados. Solo dejo la web www.efpa.es . Y que sea útil a quien la use.

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