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Formación y riesgo en la inversión

chinos en bolsaEstos días está siendo noticia el impacto que ha tenido la fuerte bajada de los mercados de China sobre una gran masa de pequeños ahorradores. Se habla de 24 millones de pequeños ahorradores que han cerrado sus cuentas de inversión en el mes de julio, en plena “tormenta bursátil”, y que aún queda 47 millones de cuentas que no se han cerrado, pero experimentan fuertes pérdidas. Y para mayor agravante, bastantes de esas cuentas estaban apalancadas con préstamos para realizar las inversiones.

Los números, como siempre que se habla de China, suena a muy grandes. Pero si comparamos la población con la de España, las cosas se alinean más. Porque si comparamos los 1.300 millones de la población de China con los 46 de España., esos 24 millones de cuentas son el equivalente a 845.000, parecido a los 700.000 españoles que se vieron afectados, en mayor o menor medida, por las preferentes.

Y una característica común en ambos casos es que muchos de los afectados eran personas sin conocimientos financieros previos. Y claro, la expectativa de una alta rentabilidad, el desconocimiento de la operativa del mercado y de la evolución real de la economía, ha llevado a esta situación. Pensemos que las bolsas chinas se habían revalorizado un 150% en los últimos 12 meses, y casi un 60% hasta julio. Como diría Nassim Taleb, han sufrido el “síndrome del pavo el día de Acción de Gracias”. Lo han alimentado durante tanto tiempo, que no espera que un día todo acabe.

Ciertamente, algunas culturas orientales tienen una gran tendencia a la práctica de los juegos de azar. Pero los mercados financieros son lo menos parecido a un casino. Son mercados que se mueven por la oferta y la demanda, y una demanda desmedida y sin sentido lleva a un alza de precios que, si no está justificada con una base de economía real, lleva a la pérdida. Y además esa pérdida, por no esperada, genera frustración.

La inversión del ahorro propio puede tener un doble objetivo, que puede ser simultáneo: proteger el patrimonio y obtener rentabilidad. En la primera opción, la idea es realizar inversiones que cuando menos cubran la inflación. Si además se quiere obtener el segundo objetivo, hay que asumir un riesgo. Y a mayor riesgo mayor expectativa (solo expectativa) de rentabilidad.

Como ya hemos dicho más de una vez, un riesgo conocido y controlado, si genera pérdida., es asumible. Pero un riesgo desconocido o no evaluado, con la pérdida genera frustración. Y la diferencia entre uno y otra posición es solo está en la formación financiera del ahorrador inversor.

En España hemos pasado de una cultura de colocación del ahorro en depósitos bancarios, con rentabilidades aceptables y casi total garantía del patrimonio (hasta 100.000 € por titular de cuenta) a una situación en la que, quien quiera rentabilidad, ha de asumir riesgo.

Y aunque el Banco de España lo ha dicho reiteradamente, hay gente que no lo entiende. Hace poco, el Gobernador del BdE volvía a comentar que “ el trasvase de ahorro de los depósitos a los fondos, no puede considerarse como una mera sustitución de unos por otros, porque su riesgo es sustancialmente distinto

Parece mentira pero aún hoy en España aparecen esquemas Ponzi. Hace pocos días un amigo recibía un llamada telefónica: “Si invierte con nosotros 40 €, le aseguramos una rentabilidad del 350%, porque en un año recibirá 150 €”. Y parte del argumentario era: “No entiendo cómo puede renunciar a esta rentabilidad, ahora que los bancos dan tan poco “. Y seguro que mucha gente ha invertido (¿?) en ese tema.

Y hay unas curvas de decisión que nos dicen que es lo que hace el inversor poco preparado. No compra cuando empieza la subida del mercado, sino cuando esta se ha consolidado (“seguirá subiendo”). Cuando empieza la bajada se queda enganchado esperando la recuperación (“volverá a subir”) y vende casi a nivel de mínimos (“ya no puedo aguantar más”)

Con los tiempos cambiando, la cultura financiera es un elemento tan necesario como la formación digital. Y una formación que no solo es necesaria en el currículum escolar, como ya se hace en otros países, sino también para los adultos.

Cuando EFPA-España ha decidido llevar adelante su proyecto de Educación Financiera para adultos, el objetivo básico es dotar de herramientas de conocimiento a los ahorradores. Porque solo con formación se tendrá el criterio suficiente para analizar la información y tomas decisiones razonadas. De cisiones que no aseguran siempre el éxito, porque la rentabilidad futura es eso, futura, y por lo tanto solo una expectativa. Pero al menos permitirá tomar decisiones razonadas. Y después no vendrá la frustración, sino solo el tener que aceptar el error de evaluación propio.

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