Blog económico financiero de Grupo Choice

Las leyes hay que creérselas…Y luego aplicarlas

inseguridadjuridicaHace ya algún tiempo, nos quejábamos en este blog de que las leyes, por muy interesante que fuera el texto, quedaban al albur de la interpretación judicial (Eurovisión española). Y lo que seguimos viendo es que una cosa es la Ley, por muy perfecta que sea, y otra que se aplique mínimamente

Este fin de semana veía un programa en televisión donde se daba como gran logro que la Ley de la Cadena Alimentaria ,de agosto de 2013, obligaba a que los acuerdos entre viticultores y bodegueros fijaran el pago a 30 días de la uva entregada, a partir de la última entrega realizada. ¿No hay una Ley de Morosidad que fija ese plazo ya en 30 días, y desde la entrega? ¿Hace falta una nueva Ley, o la anterior no vale?

Hace pocos días un colega me comentaba que uno de sus clientes le acaba de enviar un pago domiciliado con vencimiento mes de octubre para una factura por servicios del mes de febrero, es decir, casi 180 días. Y no es del sector de la construcción. Pero lo peor es que se trata de una empresa con una participación significativa de un gobierno autónomo. Y que esa empresa, o grupo de empresas, cuenta además con financiación privilegiada de líneas por las garantías que ese mismo gobierno le ha dado. Dinero barato con recursos públicos para una empresa que no cumple la Ley.

En este país siempre hemos tenido “inflación legislativa”. Y cuando tanto se habla de populismo, no hay que olvidar que se ha hecho, se hace y se hará, más ahora con unas elecciones a la vuelta de la esquina, populismo con el sector empresarial. Y no precisamente populismo para las grandes empresas (no queremos volver a hablar de oligopolios) sino sobre todo con las pequeñas y microempresas, y con los autónomos. Porque cada empresario es un voto, y eso hay que cuidarlo.

La ley de morosidad no se implementa porque pocas empresas se lo creen. Quien es grande, porque no se ve presionado. Quien es pequeño, porque no se atreve a presionar. El Gobierno porque no introduce medidas disuasorias. Y al final, las mejoras en los plazos de cobro existen, pero son mínimas, teniendo en cuenta que la Ley tiene ya más de 10 años. Y mantenemos nuestra postura que las sanciones no son la única solución. Pero no parece lógico que un gobierno, sea del nivel que sea, conceda contratos a quien no quiere, voluntariamente, cumplir la Ley. Y con el agravante de que conoce el dato, pues la empresa debe entregar anualmente sus cuentas registrales, para poder acceder a concursos con cualquier administración, y ahí figuran los plazos de pago.

Y pensemos que muchas veces, por la interpretación de los jueces, los intereses de demora quedan reducidos más a lo que es el tipo legal del dinero que a lo que la ley de Morosidad marca

Pasa el tiempo y la inseguridad jurídica se mantiene (no vamos a ser pesimistas y decir que crece). En el área fiscal, una empresa es incapaz de saber que debe o no debe pagar, o como debe interpretar la normativa. O es grande y tiene un equipo dedicado, o debe recurrir a asesoramiento específico: más gasto y menos competitividad). En el área laboral, más del 50% de los ERE´s han sido tumbados, algunos por fallos formales pero otros, muchos, por acciones interpretativas de la judicatura. Como en Eurovisión, unos ponen la letra y la música, y otros interpretan. Como comentaba un jurista, “lo deseable es que las normas estén bien marcadas. Si las normas estuvieran bien técnicamente, no habría interpretaciones”. Y no hablemos del entorno fiscal a nivel personal, donde es prácticamente imposible hacer una planificación a medio plazo

Y lo peor de todo este tema es que se crea una sensación de inseguridad que en nada favorece a las empresas, a los empresarios ni a los emprendedores, aspirantes a empresarios. Y no es un tema de dar la noticia populista “Rebajaremos la cuota de autónomos a los nuevos emprendedores durante más meses” si luego se van a colocar una serie de “añadidos y letra pequeña” que muchas veces deja el tema en nada o con el miedo de saber si se ha hecho o no correctamente.

Pocas leyes, muy trasparentes y que se cumplan. Cualquier Ley implica obligaciones, pero también ha de contener derechos. Y al final parece que solo se impongan unas, y no los otros.

Lectura recomendada

La seguridad jurídica en España

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*