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Cuentas corrientes intercompañía y el uso de Cobo/Pobo

CentralizacionLa centralización de la tesorería en las empresas es una necesidad que no hace falta explicar. En una entrada anterior (la función de la tesorería en una nueva perspectiva) ya comentábamos la necesidad de su implantación.

Y estos temas, tratados genéricamente, generan dudas y preguntas, ante las nuevas posibilidades que se pueden plantear.

En primer lugar, debe quedar claro que la centralización no está ligada al hecho de que se hable de grupos de empresas. La descentralización puede tener un origen jurídico (varias sociedades) pero también solo geográfico. Una única empresa puede tener una tesorería descentralizada, si realiza sus cobros y pagos en diferentes centros. Desde ese momento, puede haber saldos de tesorería ociosos en las delegaciones o incluso en el “bolsillo de los vendedores”, si estos realizan acciones de recobro de impagados. Saldos que son llevados a la tesorería central solo cuando se conoce que en la delegación hay un saldo, o solo una vez a la semana, o solo cuando el vendedor pasa por la oficina central a entregar los cheques que ha cobrado.

Y una centralización de tesorería no tiene por qué suponer una estructura de barridos de saldos desde las cuentas periféricas a la central de forma automática por parte de los bancos. Puede ser este un proceso caro. Podemos hablar de acuerdos con los bancos para tener de liquidaciones nocionales, que permitirían compensar saldos positivos en delegaciones con saldos negativos (por ejemplo, en pólizas de crédito en cuenta corriente). Los saldos se mantienen en cada lugar, pero al hacer una suma algebraica de los saldos diarios en fecha valor, los saldos se compensan.

Es importante tener claro que la centralización de tesorería implica centralizar la información y la gestión, pero no necesariamente los fondos

Pero cuando hablamos de grupos de empresas, es decir no solo de una descentralización geográfica, sino también jurídica, vemos que SEPA ha dado carta oficial de naturaleza a la figura de COBO y POBO, anagrama en ingles de “Collections on behalf of”  y “Payments on behalf of”, es decir, cobros y pagos por cuenta de. Y en los formatos 19 y 34 de la AEB vemos que esta figura está claramente identificada.

Lo anterior se basa en un tema meramente procedimental. La compañía líder de la tesoraría del grupo es quien recibe todos los cobros de clientes y realiza todos los pagos a terceros, Personal y Hacienda Pública incluidos, ligados a la operativa de tesorería. Es la centralización de tesorería basada en eliminar tesorerías periféricas.

Lógicamente esto exige el definir e implementar, a nivel administrativo, Cuentas Corrientes Intercompañía.

Su operativa es fácil. Cuando la compañía A, líder de la tesorería del grupo, recibe un cobro de un cliente de la compañía B, anota la entrada en sus bancos mientras que a la vez reconoce una deuda con la compañía B. Y a su vez, la compañía B da de baja el saldo deudor del cliente, y reconoce una deuda a su favor de la compañía A.

Como vemos, de hecho estas cuentas operan como bancos ficticios, como auténticas cuentas corrientes, con saldos a favor y en contra. Y deben gestionarse como auténticos bancos, reflejando la fecha operación y valor con que el apunte es tratado.

Pero claro, hablamos de posiciones deudoras y acreedoras, y por tanto de una cesión variable de recursos financieros con consecuencias fiscales.

Esas cuentas intercompañía deberán ser liquidadas en cuanto a intereses, por sus saldos deudores y acreedores, a tipos de interés que estén alineados con el mercado, y generando la pertinente retención fiscal, con el impacto en tesorería que esto supone, pues no se recupera hasta la liquidación definitiva del IRS, en Julio. Y por tanto, debe establecerse al inicio del período que los saldos a favor o en contra serán retribuidos/remunerados a un tipo que puede ser el Euribor a 1 año más un diferencial (que podría ser 0). Dejamos fuera en este análisis rápido, el que los saldos deudores fueran retribuidos a un tipo inferior al de cargo por los saldos acreedores.

La liquidación se hará por los saldos netos, no separando saldos deudores y acreedores. Es decir, que si la sociedad A ha tenido frente a B un saldo de 500.000 € deudores durante 6 meses y de 500.000 € acreedores durante los otros 6, el saldo neto es 0 y la liquidación de intereses es 0.

Esta liquidación debe hacerse como mínimo una vez al año, por lo cual, para minimizar el efecto de la posible retención fiscal por intereses, es interesante hacerla con efectos de 31 de Diciembre. Eso sí, si las empresas están en un ámbito de consolidación fiscal, no procede la retención.

Lógicamente, el correcto y ágil manejo de estas cuentas exige un buen proceso administrativo que evite una carga de trabajo adicional. Y disponer de sistemas de tesorería que al igual que facilitan la gestión de las cuentas bancarias a efectos de liquidaciones, permitan controlar los saldos que se mantienen entre las diversas compañías debidamente cuadrados.

Como siempre, 800 palabras son pocas para explicar este tema. En GRUPO CHOICE, que ha implementado estos temas en múltiples compañías sabemos que “en los detalles está el diablo”. Pero creemos que estas ideas preliminares pueden ser útiles a muchas compañías.

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