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Visión contable y visión financiera: la TAE real

TAE realHace unos días, preparé las preguntas para el examen de los alumnos del Master de Contabilidad y Finanzas de una universidad catalana.

Y una de las preguntas era: Dos préstamos a 1 año de 100.000 € al 5% de interés, con pago total al vencimiento. Uno paga los intereses trimestralmente, con una comisión del 0,25% trimestral sobre el saldo total. El otro paga los intereses al vencimiento, con una comisión inicial del 1% por apertura ¿Cuál es más caro?

1.- El primer préstamo

2.- El segundo préstamo

3.- Los dos cuestan lo mismo, pues el coste de intereses y comisiones en los dos casos es de 6.000 €.

Una visión más contable nos lleva a dar por buena la respuesta 3. Porque eso es lo que dirán los estados contables. Y si además separamos correctamente los intereses de los gastos y comisiones bancarios, tenemos unos costes inferiores por intereses, que son solo 5.000 €. Visión contable y visión financiera.

El problema es que más de un empresario y mucho emprendedor, y no digamos quien solo aplique una visión contable, dirá también que la respuesta 3 es la buena.

Intuitivamente, los que utilizamos criterios financieros diríamos que el más caro es el 2º préstamo. A fin de cuentas, al pagar las comisiones al principio solo recibimos 99.000 €, y pagamos 5.000 € de intereses sobre los 100.000 € del préstamo.

Pero si calculamos la TAE de los préstamos 1 y 2 vemos que el 2 tiene un coste del 6,06% (cuidado, no de calcular 5.000 sobre 99.000, sino 6.000 sobre 99.000) mientras que el préstamo 1, al pagar trimestralmente los intereses, y por el efecto de la capitalización trimestral que el cálculo de la TAE incorporar (coste trimestral elevado a 4) es del 6,13%. O sea, que el préstamo más caro es el primero.

Diferentes visiones y diferentes maneras de enfrentar el cálculo

La prensa económica de estos días dice que el aumento de crédito a las PYMES está siendo en España superior al del resto de países de la UE. Pero este aumento de crédito se ve muchas veces acompañado de comisiones, vinculaciones exigidas, o sea negocio bancario comprometido, y otras condiciones solicitadas, como inversiones en fondos, depósitos vinculados, retenciones en líneas comerciales o contratación de seguros.

Ya en su momento comentamos en este blog la diferencia entre TAE bancaria y TAE real (ver entrada TAE bancaria y TAE real). Pero como hemos visto en el simple ejemplo anterior, analizar el coste real de la financiación y elegir entre las opciones que se plantean debe dejar poco margen a la intuición y más al cálculo estricto, y no tomando en cuenta la exclusiva visión contable.

Como en tantas cosas, todo lo anterior tiene una noticia mala y una buena.

La mala es el enorme desconocimiento del concepto de la TAE como dato evaluador del coste de las financiaciones, y de su proceso de cálculo. Y eso solo se resuelve con formación. Pero eso ya lo hemos comentado demasiadas veces.

Y la buena es que el concepto es sencillo y el cálculo rápido de hacer, y Excel nos da las herramientas para hacerlo. Simplemente, haga el flujo de entradas y salidas de la financiación.

En el préstamo 1 hay una entrada de 100.000 €, 3 salidas de 1.500 € (1.250 de intereses y 250 de comisiones cada trimestre) y una salida final de los 1.500 € de intereses y comisiones más los 100.000 del principal.

Vaya a Excel fórmulas financieras y elija la opción TIR. Seleccione los flujos identificados y el cálculo es inmediato. Pero el dato corresponde al tipo de interés del período definido, un trimestre. Por lo tanto, para llevarlo a tasa anual, hay que elevarlo a la 4. Así que al dato obtenido le añadimos 1 (y así tenemos 1+i), buscamos en fórmulas matemáticas la opción POTENCIA y así obtenemos un valor al que le quitamos 1 para tener al final 0,06136355, o sea, el 6,13%.

No se necesitan complejos cálculos. Solo saber cómo definir el flujo de caja de la financiación.

Y si el resultado final es que el coste de la financiación es barato, perfecto. Y si lo consideramos caro analizar. ¿Hay alternativas? Sí, pues vamos a la más barata. No, pues evaluar cómo impacta en nuestros costes, y sobre todo de qué activos podemos /debemos prescindir o mejorar la gestión (stocks, clientes, saldos socios en bancos, activos fijos no necesarios) para reducir al máximo la necesidad de financiación.

No es difícil. Es solo empezar el camino.

 

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