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Las últimas consideraciones sobre SEPA

sepa2016Desde el 1 de febrero, con SEPA totalmente implementada y desaparecidos los “productos nicho” que aun manteníamos en España, SEPA ya no debería ser tema de comentarios. Y es que muchos de los riesgos que en su día planteábamos no han sido debidamente gestionados por algunas compañías (ver riesgos y oportunidades de SEPA).

Y es que las conversaciones que mantenemos con las empresas nos hacen ver que aún hay mucho trabajo pendiente. Vamos a intentar hacer una pequeña relación de esos temas:

1.- Los mandatos. Desde que entró en vigor por primera vez la Norma 19 del extinto Consejo Superior Bancario, hoy Normas AEB, ya se estableció que cualquier domiciliación debía contar con una autorización de cargo en cuenta. Han pasado 37 años desde aquella primera versión (no es error, la Norma 19 v1 se publicó en 1979) y aún nos encontramos con empresas que no cuentan con todos los mandatos de sus clientes debidamente firmados.

Y algunas que hasta ahora no se habían preocupado ,grave error, se encuentran con que la Norma 58 no hablaba de mandato, pero la Norma 19 que acumula a la extinta Norma 58 sí exige mandato, indicando número y fecha de aceptación.

Doble problema: como completar la Norma 19 y asumir ahora, efectivamente, que sin mandato el plazo de devolución del recibo puede ser de 13 meses. Antes también ese era el plazo, pero nadie parecía percibirlo.

¿Y cuál puede ser la solución? La definitiva es tener el mandato en regla, pero mientras tanto ¿Qué hacer? Recordemos que dada la obligación del mandato, la alternativa no es presentar el efecto al cobro, porque volvemos a la Norma 19 y la exigencia de mandato

Pues solo queda una: Poner datos que no son ciertos. Puede parecer anómalo e impropio proponer esto, pero no hay otra alternativa, lógicamente de forma temporal. La Norma 19 exige un número de mandato y una fecha de aceptación, pero aprovechando la normativa que se dio para su implementación inicial (Norma 19.14 Anexo VI), que permitía “mantener la referencia actual de 12 posiciones completando a 0 por la derecha “y “asumir como fecha de mandato 31-10-2009”.

Lógicamente, esta “trampa” es solo un parche temporal, que permite al tesorero obtener financiación mientras el credit manager acaba de hacer los deberes que no ha hecho.

Y respecto a los mandatos de los que efectivamente se dispone, el credit manager ha de mantener un control exhaustivo, y definir el procedimiento de cambio de la entidad de domiciliación. No vale una simple llamada telefónica o un mail La Norma habla de mandatos debidamente firmados. Mejor prever que luego lamentarse.

2.- La tecnología XML. Afortunadamente, la mayoría de los ERP estándar han resuelto este problema a tiempo. Quizás la peor situación la tiene algunas compañías filiales de sociedades extranjeras, que no han desarrollado los requerimientos de la adaptación de la Norma 58, sencillamente porque en los departamentos centrales ese tipo de financiación ni se usa ni se conoce.

Algunas entidades a día de hoy siguen admitiendo de sus clientes ficheros con los datos de la extinta Norma 58 y ofreciendo los servicios de conversión. Pero cuidado que esto tiene un límite en el tiempo. Así quemejor prepararse y no volver a dejarlo hasta el día en que el banco nos diga que el servicio ya no se presta.

3.- El B2B. En su día planteamos nuestras dudas sobre cuál iba a ser la operativa definitiva del B2B. ( ver el B2B y la seguridad operativa).Dudas que se siguen manteniendo. Algunas entidades tratan la autorización del B2B como genérica, y por lo tanto la aplican desde su recepción automáticamente, mientras otras, quizás para evitar incidencias con sus clientes, requieren la autorización previa cada vez que se va a producir un cargo. ¿Era esta última la voluntad del legislador?¿Es aceptable por las entidades la carga administrativa que supone contactar para cada cargo con el cliente? ¿Es esto solo una rémora de la forma de actuar en otros países con las domiciliaciones?  De hecho, el B2B solo se está aplicando cuando el proveedor tiene capacidad de presionar a su cliente, pues en caso contrario existe una tendencia clara a no asumir el riego de un cargo, con posibles errores en importe o en fecha de cargo.

4.- El riesgo del cliente. Muy pocas empresas han cambiado su evaluación del riesgo de cliente, y asumen que el recibo domiciliado puede ser devuelto hasta 8 semanas después del vencimiento. Y eso puede generar una sorpresa en un momento determinado. No es que ese dato deba ser la evaluación del riesgo vivo, pero si sería bueno tenerlo como información adicional. Pensemos que nuestro cliente, en caso de tener un problema de tesorería, no tendría ningún problema en ordenar a su banco la devolución de efectos cargados en las 8 semanas previas. Y que el banco, a priori, no tiene por qué negarse. De hecho, lo hará porque así su cliente tendrá más fondos y su riesgo con él se reducirá. Y si se niega, lo tendrá que justificar. Y no digamos nada si el cliente se da cuenta de que no existe mandato. Hablamos de los vencimientos de los 13 meses anteriores.

5.- El riesgo bancario. Las entidades financieras no han cambiado sus antiguas prácticas de descarga del riesgo. Las descargas que antes se hacían a los 10 días o a los 15 días se siguen haciendo igual. ¿No se han dado cuenta de que las devoluciones pueden producirse en 8 semanas?

Las entidades, para dar el mismo nivel de financiación a sus clientes, deberían haber ampliado los riesgos de las líneas a 90 días en casi un 60%, para cubrir esas 8 semanas. Y no lo han hecho. La única idea que puede haber generado esto nos viene de Basilea III. Los aumentos de riesgo comportan aumentos de capital. Y no están los tiempos para eso. Por lo tanto, se mantiene el nivel de riesgo, se sigue descargando el riesgo como siempre, en todo caso se reduce en aquellos clientes con nivel de impagados alto, y “lanzamos la pelota hacia adelante”. Pero estas situaciones temporales siempre son arriesgadas. Y las empresas han de tener en cuenta que en cualquier momento pueden encontrarse con una reducción de las líneas de descuento, que será justificada por la imposición (siempre la culpa es de otro) de Basilea III.

Como vemos, el cambio de entorno no ha acabado el 1 de febrero. Los credit manager tienen nuevas responsabilidades asumidas, y los tesoreros unos riesgos que no pueden perder de vista. No es que el tema SEPA haya acabado. Es que debemos convivir con él.

En nuestro blog tenemos varias entradas sobre SEPA. Recomendamos acudir al buscador y utilizar las claves “SEPA” o “mandato” para recuperar más información.

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