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Volviendo sobre las pensiones de jubilación

Compresion de mortalidad 2013El cuadro que encabeza esta entrada ha sido desarrollado por el profesor José Antonio Herce, uno de los grandes expertos en temas de jubilación. Es la evolución de “la curva de compresión de la mortalidad” en los últimos 115 años. Pensemos que la cifra mítica de 65 años para la jubilación se fijó en 1900. Y en ese momento solo llegaba a los 65 años el 25% de la población. En 2013 llegaba a 65 años el 90% de la población. Y en 1900 la máxima esperanza de vida llegaba a los 85 años, y hoy llega a los 100. O sea, que el número de personas en el “ciclo pasivo” se ha disparado.

Ya solo con esto nos damos cuenta de que el sistema de reparto(con las cotizaciones de hoy se pagan las pensiones de hoy), y fijado en 1900, no es viable en 2016, dígase lo que se diga. Y no lo es, además, por 6 puntos que el profesor David Carrasco presentaba hace pocos días en un foro sobre este tema. Estos puntos son:

1.- Esperanza de vida. En estos momentos la esperanza de vida en España es de 85,2 años `para las mujeres, y 78,8 para los hombres, teniendo en cuenta que se estima que cada año la esperanza de vida, por los avances médicos, crece en 3 meses (Otros cálculos hablan de 1 año por década). Pensemos que una mujer nacida en los años 60 tendrá una esperanza de vida de 90 años y pasara casi un tercio de su vida jubilada.

2.- Tasa de dependencia, es decir trabajadores en activo por pensionista. De 2,56 en el año 2007 hemos pasado a 1,99. Como comparativo, la media de la OCDE es de 3,9.

3.- La edad de jubilación se está corrigiendo de los 65 a los 67, una mera “tirita” para reducir el volumen de personas en el ciclo pasivo, y más si tenemos en cuenta que la esperanza de vida aumenta.

4.- Tasa de fertilidad. Intentemos que haya más gente para cotizar. En España esta tasa es de 1,36 hijos por mujer (en la OCDE es de 1,74) Esto lleva a una reducción de la población y por tanto de la población activa. Y eso sin olvidar que un nacido hoy necesita 18-20 años para incorporarse al mercado laboral, como mínimo.

5.- La tasa de sustitución. Es el porcentaje sobre el último sueldo que le queda a un pensionista. En España es del 73,9%, solo superado por Grecia, con un 90%, y frente a una media de la OCDE del 57,9%. Pensemos que en países como Francia esta cifra es del 50%, en Alemania del 45% o en el Reino Unido del 40%.

6.- Los flujos migratorios. Si los de casa no somos suficientes para cubrir las cotizaciones, que vengan de fuera. Pero los flujos migratorios en España son negativos. Los de casa se van, y los de fuera no vienen.

Y todo esto genera unas situaciones de ahorro peculiares. Cuanto más alta es la tasa de sustitución, es decir menos “se pierde” con la pensión de jubilación, menor es el nivel de ahorro con ese objetivo. ¡Papá Estado pagará la fiesta! Así, en Italia o España con niveles de sustitución del 65%-75% el nivel de ahorro para la jubilación no pasa del 15%, mientras que en UK, con una tasa de sustitución del 40%, este ahorro especifico llega al 53% del total, o en Holanda que llega al 68%

¿Se han tomado medidas correctivas? Sin duda. Citamos algunas:

1.- Aumentar la edad de jubilación de 65 a 67 años.

2.- Aumentar el periodo de cálculo de la pensión, para atenuar el impacto final a pagar.

3.- Penalizar las jubilaciones anticipadas.

4.- Ajustar las fórmulas de cálculo, para intentar ajustar los importes a pagar.

5.- Desligar el aumento de pensiones del IPC.

6.- Prever el factor de sostenibilidad, en función del crecimiento del PIB y de la esperanza de vida (no olvidemos, creciente), cosa que va a hacer que a partir de 2019 se cree ya una segunda escala de jubilados, con retribuciones inferiores a las actuales. Y no olvidemos que este factor se revisará cada 5 años.

Que nadie se asuste. Esta es la evolución prevista de la demografía en España. Una auténtica “bomba nuclear demográfica”:

Estos son los mimbres para tejer el canasto. Y no parecen suficientes. ¿Qué hacer? Pues como la obligación de cualquier ciudadano es plantear soluciones, si puede ser diferenciales, y como parece que los políticos carecen de la valentía para “coger el toro por los cuernos” (“Sí, sí, es un tema importante y hay que hablarlo”) ahí van dos, que parten de cuatro puntos básicos:

1.- Acabar con el concepto de “contributividad”: No es posible que dos artículos de la CE fijen obligaciones y derechos de forma dispar(Ver “Sobre las pensiones de jubilación” al pie

2.- Destopar las cotizaciones. Más cobras en tu ciclo activo, más aportas a los jubilados de hoy.

3.- Limitar los porcentajes de cotización, para no penalizar los costes empresariales ni los ingresos de los trabajadores.

4.- Primar el ahorro con vistas a la jubilación, como se hace en otros países con tasas de reposición inferior.

Y a partir de ahí, dos alternativas:

1.- Limitar (o congelar) las pensiones máximas y llevar las mínimas a niveles que aseguren una vida digna a los jubilados (que alguien diga si eso es una o dos veces, o las que sea, el SMI), llevando la tasa de sustitución a niveles más europeos, y favorecer el ahorro que tenga como objetivo la jubilación, aplicando diferimientos fiscales, como tienen hoy los fondos de pensiones y similares y no gravando las plusvalías que ese ahorro haya generado. Un sistema mixto de reparto y capitalización. Así cada ciudadano puede elegir si quiere o no ahorrar para tener un ciclo pasivo más satisfactorio.

2.- Más radical, y completando el anterior. Fijar un nivel de ingresos totales a partir del cual no se percibe pensión. Un ejemplo: a partir de ingresos de 3.500 € de renta, se deducirán las rentas del ahorro (las rentas, no el principal) y se aplicará la pensión a la que se pueda tener derecho, según los cálculos que se establezcan. Pero si las rentas del ahorro superan esos 3.500 €, o la suma de pensión calculada más las rentas del ahorro supera los 3.500 €, se minorará la pensión pública a percibir, y se considerará que lo aportado durante el ciclo activo era la aportación a un sistema de reparto, que sigue siendo una de las bases del sistema.

Son ideas, lógicamente criticables, pero lo que no puede ser es que sólo se diga que hay que seguir discutiendo y no aportar nada.

Un sistema como el actual no se desmonta de hoy para mañana. Se necesitan bastantes años para revertir la situación (el esquema Ponzi) actual. Y los políticos no parecen saber “salirse de las vías”. Por ejemplo, en Catalunya la legislación de los grupos favorables a la “desconexión con España” pasa sobre el tema de puntillas. Y no es un tema menor.

Excusas por la extensión. Y gracias a los profesores Herce, Diaz y Carrasco, de los que he recogido muchas ideas.

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