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Digitalización de la tesorería (IV): La financiación comercial

financiacion-comercial-grupo-choiceUna de las fuentes habituales de financiación de las empresas es la financiación comercial. Nos referimos a la liquidez que se puede obtener financiando la deuda de clientes. Es posible también obtener financiación, o mejor refinanciación con la deuda a proveedores, pero dejaremos este punto para un comentario final.

La financiación comercial comporta una carga de trabajo significativa, desde su momento inicial. Por una parte es necesario conocer la disponibilidad de riesgo de las líneas financieras, y por otro la disponibilidad de cartera que se puede utilizar para financiación.

Y el límite de riesgo con la entidad viene marcado por un proceso de carga de riesgo, cuando obtenemos la financiación y de descarga del riesgo, que no siempre coincide con el vencimiento del activo financiado, sino que suele ser posterior (desde 1 día hasta 10).

Con estos elementos, un tratamiento meramente manual, aun utilizando Excel, implica una notable carga de trabajo, con el correspondiente coste de recursos. Y es ahí donde los TMS pueden agilizar las tareas a realizar.

Cuando analizamos la financiación comercial, podemos encontrarnos con 3 posibles vías de financiación:

1.- El descuento comercial. La entidad nos financia los recibos domiciliados generados por la compañía o el papel comercial (pagarés o similares) que nos envíen los clientes. La relación con el banco se hará de forma digital, con el envío de la información según la Norma 19.44, enviando en todo caso a posteriori los pagarés o similares en el caso de que sea este el activo financiado.

En el caso del descuento, la entrada en tesorería no va a verse afectada por una salida posterior, salvo que se produzca un impago. Al abono de la remesa el riesgo dispuesto con la entidad se incrementará. Se deberá conocer cuáles son las prácticas de descarga de riesgo de la entidad (días entre vencimiento del efecto y descarga efectiva de riesgo) para controlar el riesgo disponible en cada momento.

2.- El factoring. En este caso el activo a financiar son las facturas emitidas a clientes. Aquí podemos hablar de factoring sin recurso o con recurso. En el caso del factoring sin recurso, no hay riesgo de devolución y a efectos de tesorería, deberá tenerse en cuenta si hay o no retención, importe que será abonado con posterioridad al vencimiento. En el caso del factoring con recurso, existe el riesgo de que al vencimiento la factura no sea atendida, con el consiguiente cargo en las cuentas de la compañía. Las entidades suelen dar un “plazo de gracia” normalmente de 20-30 días antes de proceder a la realización del cargo. En el factoring, a diferencia del descuento, habrá un ingreso en las cuentas de la compañía, al cobro del cliente, y un cargo de la entidad al cancelar la financiación. Deben de conocerse las prácticas de la entidad en cuanto a descargas de riesgo para conocer los límites de riesgo disponibles.

3.- El anticipo de facturas. En esta modalidad se financian las facturas emitidas a clientes. En algunos casos, la entidad lo utiliza en forma similar al factoring (en una modalidad de factoring sin comunicación y con recurso) y en otras actúa en forma parecida a una línea de descuento, con la diferencia de que el día del vencimiento de las facturas estas son cargadas en la cuenta del cliente, como cancelación de la financiación.

En todas las formas de financiación anterior, exceptuando el factoring sin recurso y el anticipo de facturas con formato “descuento” (en un caso porque ha habido una venta de deuda y en el otro porque el cargo se hará al vencimiento) el tesorero debe prever el impacto de los impagos de los efectos o el atraso del pago más allá del “plazo de gracia”.

Vemos por tanto que hay múltiples elementos a controlar si se quiere disponer de una previsión correcta de tesorería y de una correcta gestión del riesgo utilizado y disponible:

a.- Se trata de remesas con múltiples vencimientos.

b.- La liquidación de intereses es única a pesar de los diversos vencimientos, e incorpora comisiones y gastos.

c.- Puede haber retenciones sobre el principal financiado, lo que exige controlar la correcta entrada posterior de tesorería.

d.- Debe controlarse los plazos que aplica cada entidad para la descarga del riesgo.

e.- Debe controlarse el “plazo de gracia” en la financiación de factoring.

f.- Debe estimarse el posible impacto de impagados y atrasos.

Está claro que si se quieren gestionar todos estos elementos, una gestión manual o a través de Excel es difícilmente asumible. Y ahí entran los TMS, integrados con el ERP de la compañía, para eliminar las cargas manuales de trabajo, automatizar el envío de remesas, controlar los abonos y liquidaciones de gastos, incorporar la información de impagados y asegurar la mayor exactitud de los datos de riesgo disponible.

No hemos hecho mención de la financiación de circulante por anticipo de confirming. Hemos de tener en cuenta que no genera riesgo para la compañía (por lo tanto no es una financiación), no suponen riesgo de impago (si se trata de confirming “de verdad” es decir sin recurso) y que es una decisión del tesorero y el credit manager su utilización.

Quedaría otra forma de financiación comercial que son las líneas de refinanciación de pagos a proveedores, en las que la entidad, al vencimiento de una factura de un proveedor de la sociedad, realiza el pago al proveedor y efectúa posteriormente el cargo a la compañía en el plazo que se haya pactado (normalmente 90 días) más los pertinentes intereses.

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Los sistemas TMS de Grupo Choice están preparados para la gestión exhaustiva de las líneas de financiación comercial, en sus distintas variantes, e integradas con los sistemas de clientes para el control simultáneo del riesgo de clientes.

 

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