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El asesoramiento financiero y la inversión del ahorro

inversionMás de una vez hemos comentado que ahorrar es difícil. Supone renunciar a un consumo inmediato, porque se espera darle un futuro mejor a esos fondos.

Los proyectos de formación sobre ahorro que hoy día están en marcha (ya sean del Banco de España, de la CNMV, de entidades financieras u otras entidades como EFPA) van dirigidas a ayudar a la población a planificar mejor su generación de ahorro: Cómo saber cuánto se gasta, en qué se gasta y como se puede intentar reducir ese gasto, para intentar hacer crecer el ahorro.

No hay duda de que esa tarea es fundamental en un país donde el 50% de la población dice que o no ahorra o solo puede ahorrar menos del 10% de sus ingresos.

Pero una vez que el ahorrador ha logrado acumular ese capital, aparece un nuevo problema: en qué invertir ese ahorro.

La falta de educación financiera en este tema es bastante evidente. Y solo hace falta ver este artículo de Expansión “Los depósitos acaparan el triple de entadas de capital que los fondos“.

Los depósitos, con su rentabilidad prácticamente nula a día de hoy, son un vehículo de inversión tan válido como cualquiera. Pero ¿Por qué siguen teniendo ese atractivo?

Pues básicamente por ignorancia. ¡Triste situación! Los españoles no saben ahorrar, y si ahorran…no saben cómo canalizar ese ahorro porque desconocen los distintos vehículos de inversión, sus características y riesgos asociados.

Para ver esta ignorancia solo hace falta hacer unas mínimas preguntas a las personas que nos rodean. ¿Qué es la renta fija o variable? ¿Qué es un fondo mixto? El ahorro para la jubilación ¿Se puede canalizar solo a través de un fondo de pensiones?

Y lo peor es que la ignorancia lleva, vía populismo, a posiciones fuera de lugar: las SICAV solo son para los ricos, los fondos de pensiones son una manera de no pagar impuestos,…

Claro que siempre hay una alternativa. Cuando uno no sabe lo que debe hacer es preguntar.

Pero ¿A quién preguntar?  Los ciudadanos hasta ahora han recurrido a las entidades financieras en busca de consejo. Y muchos tienen la sensación, cierta o errónea, de que han sido engañados. En los últimos meses muchos depósitos a plazo que vencían han sido llevados a fondos de inversión, con mayor o menor riesgo, y las expectativas de rentabilidad no se han cumplido. Y con ello la sensación de desconfianza ha aumentado.

En España el asesoramiento financiero independiente es algo que solo conocen aquellas personas con un cierto nivel de conocimiento financiero o con un nivel de patrimonio que les hace buscar ese “conocimiento” en determinadas personas.

MIFID II, algo desconocido por la mayor parte de la población, va a traer un cambio drástico en el tema del asesoramiento, tanto del asesoramiento financiero independiente como el no independiente. Los asesores independientes se presentarán a los clientes libres de cualquier conflicto de intereses derivados de comisiones u otros beneficios que penalicen al cliente. Los asesores no independientes (como los de las entidades financieras) deberán comunicar al cliente cuales son los beneficios que van a obtener en la comercialización de un producto.

Pero el asesoramiento debe ir más allá. Debe cubrir las carencias de conocimiento del cliente y debe formarle en algunos principios básicos. Y el cliente no debe ser meramente pasivo. No es solo hacerle, mejor o peor, un test de conveniencia o idoneidad. El cliente debe aprender (y hay que enseñarle) a evaluar su nivel de riesgo deseable y soportable, a alinear su plan personal con el plazo, liquidez y riesgo de sus inversiones. Solo así el asesor puede aportar efectivamente valor y ayudar a aumentar la cultura financiera de su cliente, ¡Y a aumentar su fidelización!, pues un cliente formado sabe entender el resultado (positivo o negativo) de su inversión, sin traspasar simplemente la responsabilidad a un tercero.

La educación financiera de la población en general es una de las vías de solución a problemas como la planificación de la jubilación. Y para los más jóvenes, para mejorar su “bienestar financiero”.

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