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Pero, ¿Quedan cisnes blancos?

cisnesblancosnegrosCuando Nassim Taleb habló de los cisnes negros, en 2007, aún no había estallado la crisis de la que comenzamos a salir (¿?). Pero ya empezamos a pensar que había cosas inesperadas que podían pasar. De hecho, vivíamos aún en un mundo lineal, pretendíamos mirar el pasado y de ahí proyectar el futuro, con base en unas pirámides de Gauss, con unas colas que eran eso, colas, con un bajo nivel de probabilidad.

Miremos este año: Brexit, referéndum de Colombia, elección de Trump. Tres cisnes negros en un solo año. Y tres cisnes que se han manifestado, porque hay otros que estando ahí aún no se han puesto en evidencia (la crisis de la renta fija, el petróleo que no cabe ya en la tierra…)

La condición humana pretende eliminar la incertidumbre del futuro, que siempre está por escribir. Y ha intentado prever que ocurrirá, extrapolando sucesos anteriores para a partir de ahí intentar predecir. Pensemos que su máxima expresión actual es el big-data: busquemos toda la información antigua e intentemos prever que hará la gente. Sigamos buscando cisnes blancos.

Todos somos conscientes de que vivimos en una época de cambio constante. La tecnología es hoy día un hecho diferencial, que evoluciona a un ritmo difícilmente asimilable por los humanos, que tiene sus limitaciones. Y dando eso por hecho seguimos, precisamente por nuestra propia limitación humana, proyectando el pasado en un futuro del que desconocemos como afectaran los cambios de paradigma. Cuando vemos un cambio nos ponemos en marcha para asimilarlo, y cuando lo hemos asimilado, el entorno ha vuelto a cambiar. En eso el gran Steve Jobs lo tenía claro: “No le pregunto a los clientes que quieren, porque para cuando lo tenga ya querrán otra cosa”.

No olvidemos las bases que definen el concepto “cisne negro

  • El suceso es una sorpresa (para el observador).
  • El suceso tiene un gran impacto.
  • Después de su primer registro, el suceso se racionaliza en retrospectiva, como si pudiera haber sido esperado (por ejemplo, los datos pertinentes estaban disponibles, pero no se contabilizan).

Hay cisnes negros que nos parecen blancos, y que lentamente nos damos cuenta de que cambian de color. Pero es solo por un error de apreciación por parte del observador. Tomemos por ejemplo el sector de la distribución. ¿Con Amazoon y similares en el mercado, ha encontrado el sector un cisne negro? Hay otros que son más rápidos, como Ubber o Airbnb. Cambios dramáticos en cortos espacios de tiempo.

En este momento, ya no hay cisnes blancos. Proyectar el pasado sin duda es válido, pero creer que nuestra proyección nos va a dar una información, con unas colas con baja probabilidad, es menos seguro

Y en este entorno ¿Qué se puede hacer? Solo queda una opción: tener solidez, porque cualquier negocio lo necesita, dotarse de flexibilidad suficiente para reaccionar, y estar permanentemente alerta a cómo cambia el entorno. No es tanto prever el cisne negro, sino saber reaccionar con rapidez.

Y a nivel de profesionales, la idea es la misma. Muchos de los empleos actuales no existirán dentro de 20 años. Eso es el cisne blanco, porque es previsible. Pero cabe preguntarse cuánto de cisne negro hay en lo que hago hoy.

Quizás no tenía razón Lampedusa, con su idea de que “todo tiene que cambiar para que todo siga igual”. Pues no, “todo está cambiando, y nada va a ser igual”.

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