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Rating de PYMES y la circular del BdE de 30 de junio de 2016

rating-empresasEn estas fechas las sociedades ya han cerrado provisionalmente sus balances y cuentas de resultados, pendientes ya solo de algunos ajustes.

Es el momento de comenzar a analizar esos resultados, que en pocos días serán evaluados por las entidades financieras. Y ese análisis tiene una pauta de seguimiento con los criterios que fija la Circular 6/2016 de 30 de junio, del Banco de España, a la que ya nos hemos referido en otras entradas de este blog.

Vamos a centrarnos hoy en los ratios económico-financieros que fija la Circular. Y los copiamos de su cuadro 2:

ratios-economicos-financieros

Cuadro 2. Ratios económico-financieros

El BdE ha utilizado sus ratios habituales, según sus informes sectoriales sobre sociedades no financieras. Pero quizás ha perdido la oportunidad de definir otros, más enfocados a la evolución, con criterios más actuales, del rating sobre todo orientado a PYMES., y más aún si el objetivo es evaluar la capacidad económico-financiera para hacer frente a los compromisos financieros.

En un país donde el tipo más numeroso de empresas son las pequeñas empresas y las microempresas, debe ponerse en tela de juicio la significatividad actual de ratios como el ROA (rendimiento de los activos expresados como Resultado neto sobre activos netos) o el ROE (rendimiento tras impuestos sobre fondos propios). El primero parte del principio de que el Rendimiento ha de ser superior al coste del dinero, pues si no es más interesante dirigir los fondos hacia otra inversión más útil ¿Esto es planteable en una PYME? Y ya no digamos en una start-up.

Y el segundo, el ROE se centra en la idea de que, si la rentabilidad de los fondos invertidos no supera el coste del dinero más una prima de riesgo, será difícil que alguien quiera invertir en esa empresa. Volvemos a plantear ¿Es eso planteable en una PYME? ¿Abandonara el pequeño empresario su empresa porque la rentabilidad es baja, cuando muchas veces su “salario” ha sido ya deducido como coste? ¿Cuántos empresarios están en la idea de captar nuevos socios vía capital, cuando prefieren controlar directamente su propio pequeño negocio?

Otro ratio discutible es el referido a la evolución de la tasa de negocios, incremento de las ventas, sobre todo si se relaciona con el ROS, el margen o resultado neto antes de impuestos sobre ventas. Y es que sin quitarle la importancia que pueden tener por separado, si que es cierto que en tiempos de cambio y reorientación de actividad como los actuales, un paso atrás en las ventas, renunciando a áreas de negocio poco rentables, se puede asociar un incremento de la rentabilidad. Es decir, un “semáforo en rojo” por una bajada de ventas, puede ir ligado a un “semáforo verde” por el incremento del ROS. Y dos señales contradictorias nunca facilitan el análisis.

Es importante que junto a tanto ratio “viejuno”, de los que aparecen en los libros de finanzas desde hace casi 90 años, aparezca uno referido al capital circulante, sobre el peso de las NOF sobre la cifra neta de negocio. Pero no olvidemos que este ratio por un lado puede favorecer la morosidad de cara a final de año. Teniendo en cuenta que se analiza “ la foto” al cierre de ejercicio, siempre puede existir la tentación a atrasar pagos más allá del 31 de diciembre para que estas necesidades se reduzcan. Y que determinadas financiaciones no bancarias (la “banca en la sombra” que puede incorporarse en este concepto) ayude a mejorar artificialmente este ratio.

Esta idea de “banca en la sombra” vuelve a aparecer al evaluar el ratio de endeudamiento. Solo se tiene en cuenta el endeudamiento bancario, dejando a un lado el ligado a instituciones no financieras. Es como si el crowdlending, que cada día va a tener más peso, quedara fuera del riesgo que se pretende controlar.

Parece poco normal que cuando el objetivo del análisis sea la capacidad de cumplir con los compromisos financieros, se dé más peso al pago de intereses que al retorno del capital. El ratio de capacidad de reembolso se centra en la relación entre gastos financieros sobre EBIDTA, y no se evalúe también la deuda financiera sobre EBIDTA, porque junto a la capacidad de pagar intereses puede coexistir una incapacidad de generar liquidez para el pago de la deuda en su momento de madurez (deuda a 3 años y capacidad de generación de liquidez de 5años) y eso sin tener en cuenta el endeudamiento de la “banca en la sombra”.

Y se echa a faltar algún ratio que evalúe la capacidad de la compañía a soportar una reducción de ventas, o un incremento de costes operativos o financieros. Algún ratio que mire “hacia adelante” más que un simple análisis del pasado.

Por un lado, es bueno que se definan criterios de evaluación que sirvan de guía para la formalización de un rating generalizado. Quizás no es tan bueno que se sigan basando en ratios desfasados que no lleguen a evaluar realmente la capacidad futura para cumplir los compromisos financieros.

En cualquier caso un consejo: Preparar la evaluación de estos ratios y preparar la información adicional necesaria que refuerce los puntos fuertes de la compañía más alla de estos datos. Para una buena negociación serán útiles.

Lectura recomendada:

El rating bancario de las PYMES y la circular 6/2016 del BdE. La banca manda

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