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El balance banco-empresa ¿Tiene hoy sentido?

Cuando se habla de negociación bancaria, suele siempre haber referencias al “balance banco-empresa”.  Es una herramienta simple que pone en relación los costes netos que se han soportado de una entidad (intereses, comisiones, gastos, intereses cobrados, …) frente al endeudamiento neto que se ha mantenido (deuda media, saldos positivos mantenidos y saldos inducidos por valoraciones o retenciones). Del balance banco empresa se dice que permite cuantificar la rentabilidad o beneficio obtenido por el banco en relación con la empresa.

El primer balance banco empresa en España se desarrolló hace más de 30 años, y tengo el orgullo de haber participado en ese desarrollo. A la par se desarrolló otra herramienta, “la cuenta de resultados banco empresa”, cuya autoría tiene un nombre, Francisco Lopez Martinez, una de las personas que más ha hecho por el desarrollo de la gestión de tesorería y del cash management en este país.

En los últimos 30 años, la gestión financiera ha cambiado mucho. Y lo han hecho también las relaciones bancarias. Por eso cabe preguntarse ¿Tiene hoy sentido el balance banco empresa, con la misma estructura que hace 30 años?

Debemos hacer toda una serie de consideraciones

1.- El dato que obtenemos de un balance banco empresa, que es un porcentaje, no nos da una medida de la rentabilidad que el banco ha obtenido. Nos dice lo que ha cobrado como valor absoluto, pero el porcentaje final carece de sentido. Como ya hemos comentado en otras entradas de este blog (ver al pie : financiación de pymes y Basilea) la entidad tiene que ligar un volumen de capital al riesgo que asume con nosotros, mayor o menor según el perfil, y además debe de prever una “pérdida esperada” según nuestro scoring. Por tanto, el denominador de la ecuación está alterado

2.- El balance banco empresa es un comparativo entre nuestros bancos de la relación costes/financiación neta. Pero solo será válido si la demanda de financiación y servicios es coherente entre todos.

3.- El balance banco empresa homogeneiza la financiación a largo y a corto plazo, lo que no parece correcto cuando estamos hablando de una herramienta de evaluación para la negociación con entidades

4.- Esta herramienta parte del concepto de “banca universal” de la banca en España, donde se dan tanto servicios como financiación comercial y financiación pura, y a corto o a largo plazo

5.- La oferta de entidades que solo dan financiación, o la financiación parabancaria, puede hacer que el modelo ofrezca datos no coherentes

6.- En cualquier cao, en la parte de costes, deberían incluirse no solo los intereses sino todos los costes asociados a la financiación, como son seguros exigidos, CAP´s u otros requisitos que la entidad pide. Y claramente las mayores o menores garantías que el banco pida no van a quedar reflejadas

Tras todo lo anterior vemos que, con las debidas limitaciones, el balance banco empresa puede tener alguna utilidad para una PYME, pero siempre teniendo en cuenta

1.- La flexibilidad en los compromisos que se plantean. Mayores exigencias por parte de la entidad suponen una pérdida de flexibilidad en la gestión que debe tenerse en cuenta

2.- Deben evaluarse los compromisos personales y sociales que en forma de garantías exige la entidad.

Y ¿Cómo deberíamos afrontar esa evaluación-comparación de nuestras diferentes entidades? Pues se debería plantear separar la parte de financiación y la de servicios. Sobre todo, porque cada vez veremos menos esa idea de banca universal, y la financiación, sobre todo parabancaria, separará estos ámbitos.

Por un lado, evaluar los costes de las financiaciones que nuestras entidades nos están dando. Con un simple cálculo podemos ver la relación costes netos soportados (incluyendo intereses, comisiones de apertura y de operativa, gastos asociados e ingresos…) sobre el riesgo neto medio efectivo utilizado. Y esto vale para la financiación comercial y la financiación pura. Y como evaluación subjetiva deberá incorporarse la información sobre las garantías exigidas y los compromisos de negocio planteados (seguros sociales, impuestos, nóminas,…)

Y por otro lado deberemos analizar el coste de los servicios de cobro y pago. ¿Qué flujos de fondos hemos tenido en la entidad? Ya sean cobros, pagos o traspasos internos ¿y qué comisiones y gastos hemos soportado? Con esto vamos a tener una idea de cote por € movilizado. Y ahí podremos avaluar y comparar los servicios recibidos

Lógicamente, esta es una primera aproximación a un cambio en la visión de cómo establecer una comparativa entre nuestras entidades. Separar los conceptos y evaluarlos, aun incluyendo conceptos más “subjetivos”.

Y como idea nueva, susceptible de aportaciones para una mejor gestión de la tesorería.

 

Lectura recomendada

La financiación de las PYMES

 

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