Blog económico financiero de Grupo Choice

¿Se puede ahorrar siendo ‘mileurista’? Siempre hay que planificar las finanzas.

Francisco Marín, socio-director de Grupo Choice y Presidente del Comité de Servicios a Asociados de EFPA- España ha colaborado en un artículo para ‘El País’. A continuación os dejamos un breve resumen.

En cualquier caso, pueden disfrutar del artículo completo entrando en el enlace.

¿Se puede ahorrar siendo ‘mileurista’?

Ahorrar para vivir plenamente una vida independiente, ganes lo que ganes. ¿Es posible? Sí, contestan los expertos, pero siempre y cuando una correcta planificación financiera forme parte de tus hábitos.  “Cualquier persona tiene objetivos personales a corto plazo, como hacer un viaje; a medio plazo, como comprarse un coche; o a largo plazo, como comprarse un piso o financiar la universidad de los hijos”, explica el responsable del proyecto de educación financiera de la Asociación europea de asesores financieros (EFPA), Francisco Marín. “Un plan personal de este tipo, sin embargo, necesita dinero, y hay que ahorrar”, concluye.

Lamentablemente, no parece que esta costumbre sea muy común, y la publicidad de “créditos ultra rápidos” son una prueba, según Marín, de que la decisión de gastar dinero sigue teniendo un componente impulsivo.

Fíjate objetivos concretos

Lo importante, al principio, es saber qué exactamente se quiere obtener. “Las metas deben ser ambiciosas pero a la vez realistas y debemos estar dispuestos a añadir correctivos y mejoras según vayan pasando los años”, afirma la directora de comunicación de la aseguradora Aegon, Marta Acebo.

A qué estás dispuesto a renunciar a corto plazo para obtener algo a largo plazo y cómo esta decisión afecta a tu calidad de vida, debería ser la cuestión fundamental al respecto, según Marín.

Ahorra sistemáticamente

“Mucha gente define el ahorro como aquello que le sobra después de gastar, y no es así”, dice este experto de EFPA. Así, Marín prefiere dividir los gastos entre necesarios –alquiler, hipoteca, comida, luz, gas, agua, comunicaciones, ropa, entre otros–, prescindibles aunque confieran calidad de vida –salir con los amigos, desayunar en el bar, ir a cenar con la pareja dos veces a la semana–, y los superfluos, como la cuota extra del gimnasio o la tarifa premium del teléfono. “Ahorrar es ver cómo podemos eliminar gastos, empezando por los superfluos”, sugiere. “Es cierto que hay familias a las que les cuesta cubrir sus gastos necesarios, pero también es cierto que hay mucha gente que dice que no puede ahorrar porque no tiene claro a qué puede renunciar”, dice Marín.

Crea una caja de emergencia

Hay que coger cada mes el extracto del banco y de la tarjeta de crédito y ver a qué partidas se destina el dinero, en palabras de Marín. Una vez individuados los tres tipos de gastos, lo mejor es “establecer como gasto necesario un objetivo de ahorro por encima del 10% de los ingresos”. “Una regla muy extendida es destinar el 50% de nuestros ingresos a los gastos básicos, el 30% para los gastos personales, y el 20% restante para el ahorro”.

Marín añade a estas medidas la creación de un “fondo de emergencia”, muy útil para cubrir eventuales sorpresas y no tener que acudir a un préstamo rápido a tipos exorbitantes. “Guardar en esta caja el equivalente de dos o tres meses de sueldo sería una buena idea”, dice.

Aunque aconseje elaborar un plan de ahorro para objetivos a medio plazo como, por ejemplo, los estudios universitarios de los hijos, este experto admite: “La necesidad y la voluntad de cada individuo son los que marcan el éxito de la tarea, pero cuando controlar nuestros gastos se hace difícil porque son los mínimos, debemos recurrir a la generación de nuevos ingresos”.

Cuenta con la fuerza más poderosa del universo

Entonces, ¿cuándo es mejor momento para pensar en la jubilación? “Cuanto antes, mejor”, dice Marín. “A nuestro favor irá siempre la fuerza más poderosa del universo, según Einstein: el interés compuesto”, es decir, el resultado de reinvertir los intereses que se perciben para generar más intereses. Así, “si queremos mantener una calidad de vida similar a la que hemos tenido mientras trabajábamos, debemos complementar la pensión pública que recibamos durante nuestro ciclo pasivo” y empezar a ahorrar a los 25 años es mejor que a los 35, sostiene Marín.

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*