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En España no hay cultura de seguros ¿Por qué?

Cuando hablamos de “cultura”, y según lo define la RAE, nos referimos al “conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollara su juicio crítico”. Si partimos de esa definición, claramente en España no hay una cultura del seguro. Y no solo porque el nivel de conocimiento sea solo superficial, sino que el planteamiento frente al concepto “riesgo” que el seguro plantea tampoco está desarrollado

La idea de seguro comporta aparejada la idea de riesgo. Con un seguro pretendo cubrir un riesgo que puede materializarse, o no, en el futuro. Es un concepto ligado a la idea de planificación y visión de futuro. Si no percibo el riesgo, u obvio la posibilidad de que se materialice, solo veré del seguro que es un gasto. Y puede llegar el momento en que se ve que el riesgo es claro, que la posibilidad de que ocurra es alta, pero se sigue valorando más la idea de “coste inmediato” a la de cobertura futura

Y así vemos que los seguros de muchos ciudadanos son más los obligatorios que los necesarios. El coche se asegura a todo riesgo solo mientras que la financiera nos obliga. Los seguros de contenido de vivienda o no se tienen ( y no será porque no haya riesgos de robo) o se tienen por unos valores que no cubren el riesgo real de perdida). Los seguros de vivienda y continente se tienen “obligados” porque las entidades financieras los exigen ligados a las financiaciones hipotecarias. Y a la vez, los seguros de continente que se tiene en las comunidades de propietarios muchas veces no se conocen que existen o no se sabe cuánto cubren.

Ciertamente, el estado del bienestar en el que hemos estado viviendo da unas coberturas que tampoco estimulan ni la planificación ni la idea de que ciertos riesgos hay que cubrirlos. (ver al pie “¿El Estado del bienestar perjudica la cultura del ahorro?”). El que muchas cosas estén cubiertas hace que no se genere la percepción de riesgos.

En las sesiones de Educación Financiera que damos en EFPA-España, una de los temas que sorprende es como fijar el importe del seguro de vida. Si hay una cosa cierta es que vamos a morir. Y el riesgo radica en no llegar al límite de la esperanza de vida de 80 a 83 años, ya sea por enfermedad o por accidente. Y parece lógico que una persona de 30-40 años y con hijos, deba intentar cubrir ese riesgo. Y esa cobertura debería ser equivalente a 4-5 años de los gastos familiares, para que en caso da faltar, la familia pueda seguir con su nivel de vida anterior al fatídico evento.

Y como es lógico, en un país de pequeñas empresas y microempresas, las ideas de los propietarios se reflejan en la práctica diaria empresarial. Son pocas las empresas que analizan habitualmente las valoraciones de sus activos, los precios de reposición y los importes asegurados, o que cubren el riesgo del activo “clientes” de una manera razonada. Y ya no hablemos de divisas o tipos de interés.

Pero como siempre, cuando hay dos partes, el cliente de seguros y las empresas aseguradoras, hay que ver que parte corresponde a cada uno. Y está claro que los ciudadanos confían poco en las compañías aseguradoras. Se tiene un cierto sentimiento de engaño, de que la expectativa creada es muy diferente a la realidad. La deslumbrante propuesta inicial, con adornos comerciales, en caso de incidente es diferente. Porque esa oferta inicial se ve matizada en contratos de 38 o 40 paginas, llenas de excepciones y que el cliente difícilmente puede entender, si se atreve a leerlos.

El último estudio de la Fundación Mapfre decía, refiriéndose a las dos partes, que “Se constatan limitaciones tanto en la percepción de los individuos sobre los riesgos que afrontan y su cobertura, como en la metodología y transparencia con la que las compañías informan de las características de sus productos a sus clientes”

No hay duda que la cultura del seguro es necesaria. Y que la formación de los usuarios y la transparencia por parte de las compañías aseguradoras es la única vía para que esta herramienta, necesaria sin ninguna duda, tenga el peso y el prestigio que todos necesitamos.

Porque si no, tendremos los seguros que nos anuncia Monty Python : el seguro más barato es el que no asegura nada.

 

Lecturas recomendadas

¿Perjudica el estado del bienestar la cultura del ahorro?

Seguros y riesgos

Y un video sobre seguros

El seguro barato que no asegura nada (Monty Python)

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