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¡¡¡¡FELIZ 10º ANIVERSARIO DE LA CRISIS!!!!

El 6 de agosto de 2007 puede considerarse el momento en que se inicia la crisis de la que estamos saliendo, o eso dicen los números. Ese día quiebran el American Home Mortgage (decimo banco hipotecario en USA) y el National City Home Equity. Y en menos de 2 días la crisis llega a Europa.

Dicen que los errores, o las situaciones traumáticas como ha sido esta crisis, solo son útiles si se aprende algo. Así que parece el momento de preguntarnos ¿Qué hemos aprendido?

Parece que hemos aprendido que estar endeudado supone una situación de fragilidad, y que implica riesgo. Y muchas familias han sufrido el shock de ver como sus ingresos se reducían, sea por una situación de paro o de reducción de los ingresos, y no han podido hacer frente a la deuda. Pero en el peor momento, con un 25% de paro, el otro 75% seguía teniendo ingresos, Y han preferido reducir su consumo, ahorrar y reducir su endeudamiento y poder capear la situación.

Parece que hemos aprendido a analizar mejor las propuestas de las entidades financieras, a preguntar cuánto cuesta un crédito. No lo entendemos muy bien aún, pero eso de la TAE y de la TIN ya nos es más habitual.

Parece que hemos aprendido que alquilar no es tirar el dinero, y que da más libertad de movimiento, y más en un entorno donde la movilidad geográfica no es solo una opción, sino muchas veces una obligación. Y que tener una deuda a 30 años es muy arriesgado.

Parece que hemos aprendido que, si no se sabemos controlarnos en el consumo, es mejor tener una tarjeta de débito que una de crédito.

Parece que hemos aprendido que el mercado ha cambiado, que difícilmente encontraremos un trabajo para toda la vida, y que se nos valora cada vez más por lo que efectivamente aportamos que por un contrato firmado Y que si lo que yo hago por 30 otro puede hacerlo por 25, estaré con un cierto riesgo. Y que la seguridad de unos ingresos fijos y constantes cada vez es más lejana.

Las empresas han aprendido también que su entorno de relación con los mercados es más incierto, que nuestro competidor no está solo a 100 metros, sino que puede estar a 10.000 Km y que las entidades financieras han cambiado sus criterios para dar financiaciones o servicios.

Y si el entorno es cada vez más inestable, y por lo tanto hay más incertidumbre, tanto para particulares como para empresas ¿Hemos aprendido algo? Y sobre todo ¿hemos cambiado nuestra manera de actuar?

Diez años da para mucho. Y más en una época de cambio permanente, donde la tecnología ha hecho que muchas cosas aparezcan y otras queden obsoletas.

Si lo miramos desde el punto de vista del ahorro y la gestión financiera personal, los particulares han aprendido a usar esa tecnología para comunicarse mejor, pero no para tener mejores hábitos de control del gasto, de la planificación personal, del ahorro o de la inversión. Y eso es porque la cultura financiera básica del país no se ha desarrollado. Se sigue con una visión cortoplacista.

La ignorancia sobre la planificación del futuro económico, de las pensiones o de la universidad de los hijos sigue siendo más habitual de lo deseable.

Y eso es grave. Porque cualquier aumento de la sensación de “todo va bien” puede hacer que se vuelva a caer en los viejos vicios, el endeudamiento fácil.

Afrontamos el verano con un nivel de confianza económica mejor que otros años. Si eso se lleva con una idea de consumo racional, no entrando en un endeudamiento innecesario, sin olvidar que tras agosto llega septiembre, querrá decir que algo hemos aprendido.

Pero vuelven otra vez los cantos de sirena de la inversión inmobiliaria (a eso dedicaremos nuestra siguiente entrada). Si hemos aprendido, valoraremos el riesgo de un endeudamiento a largo plazo e ilíquido. Solo con que hayamos aprendido a valorarlo ya podremos decir que algo hemos avanzado

¿Y las empresas? Las grandes ya han visto que los bancos no van a ser su fuente principal de financiación. Y se han buscado la vida en los mercados. Pero ¿Y las Pymes? Pues seguimos donde estábamos. Mucho menos endeudadas, unas por conocimiento y otras obligadas por las entidades. Pero los criterios han cambiado y mucho, como ya indicábamos en nuestra entrada Financiación, Pymes y Basilea (Ver al pie)

Y a pesar de que han aparecido nuevas fuentes de financiación, como las Plataformas de Financiación Participativa (el crowdlending) o las mayores posibilidades de préstamos P2P, las Pymes siguen siendo dependientes de las entidades financieras, que ya han visto que es ahí donde tienen su filón. Y no hablemos de la digitalización, en un entorno donde la dependencia sigue siendo del Excel. Y eso no es digitalización.

Dicen que hay que ser siempre optimista. Otros pensamos que hay que ser racionalmente realistas. Y quizás nos quedamos con un cierto regusto amargo cuando pensamos cuantas de las cosas que decíamos en nuestra entrada sobre “Cosas que quizás no hubieran pasado si hubiera más educación financierahoy siguen siendo una carencia y cuáles no. Ustedes mismos se lo pueden plantear.

En cualquier caso ¡¡¡¡ FELIZ DECIMO ANIVERSARIO DE LA CRISIS!!!!.Como mínimo, hemos sobrevivido.

Lectura recomendada

Financiación, pymes y Basilea

Cosas que quizás no hubieran pasado con más cultura financiera

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