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Break–even de Tesorería

En las condiciones actuales de gran incertidumbre, y cuando se anuncia una nueva entrada en depresión de la economía española, la PLANIFICACIÓN se hace más necesaria que nunca. Como decía un colega “Saber para prever, y prever para proveer”.

Cualquier empresa, sea GRYME (grande o mediana) o verdadera PYME (pequeña o microempresa) necesita preparar un mínimo presupuesto económico del año 2012, para evaluar, en función de los escenarios de ventas posibles (crecimiento, mantenimiento, decrecimiento) y de los costes que comporta cada uno de ellos, donde está su punto muerto económico (el Break-Even), y poder  planificar y ejecutar cuanto antes medidas correctivas (presión en ventas y/o control de gasto).

Pero junto a esto, las tensiones en la economía de las empresas están viniendo no sólo por el lado del beneficio, sino también, y siempre más opresivo, del lado de la tesorería.

Varias veces hemos comentado que la empresa es como un edificio que se soporta en dos columnas: El Beneficio y la Liquidez. Tanto uno como otro son necesarios.

Pero el beneficio sería asimilable a “comer”. Se puede estar 40 o 50 días sin comer (1 o 2 años sin beneficio) y, aun así, se puede sobrevivir.

La liquidez es como “respirar”. Solo se puede estar 6 minutos sin respirar (o 5-6 meses sin liquidez). Después la persona (o la empresa) es irrecuperable.

Por ello, tanto como atender al “punto muerto económico”, hay que atender al “punto muerto de tesorería”. O lo que es lo mismo: Cuántos fondos necesito incorporar a la compañía para hacer frente a los pagos comprometidos.

Porque en la cuenta de resultados podemos tener un resultado positivo, pero que comporte una generación de liquidez que no sea suficiente para hacer frente a las obligaciones, que pueden incluir no sólo gastos (con pagos a personal, proveedores o acreedores comerciales) sino pago de vencimientos financieros que exijan a su vez una mayor generación de liquidez. No olvidemos que el dinero en una compañía solo puede entrar por tres vías: Clientes (fruto de nuestra actividad de ventas), de las entidades financieras (por financiaciones obtenidas) y de los accionistas (por aportación de capital o por beneficios no distribuidos).

Y no hablamos de cancelación de financiaciones a corto plazo  (pólizas de crédito, líneas de descuento o de factoring). Aún manteniéndolas, los endeudamientos a largo plazo que venzan, pueden suponer un drenaje de liquidez insoportable.

Tengo muy presente a un cliente que, teniendo beneficios netos tras impuestos y con un volumen importante de amortizaciones, es decir, un cash flow financiero importante, no podía generar liquidez suficiente para afrontar los pagos de las cuotas de leasing y de los préstamos a largo plazo con los que, muy correctamente desde el punto de vista financiero, había financiado parte de sus inversiones.

Con planificación y tiempo, pudo plantearse un plan de acción con 3 pasos:

  1. Venta de activos ociosos o no relevantes,
  2. Ajuste de gastos a la actividad prevista,
  3. Refinanciación de la deuda, alargando los vencimientos de los 3 años siguientes a 5 años.

Y esto sólo puede hacerse con PREVISIÓN y PLANIFICACIÓN.

Como se ve, no se pedía más dinero a los bancos, que no están los tiempos para eso.

Simplemente se planificó y se gestionó la situación.

¿Y cómo encontrar ese break-even de tesorería? Pues a partir de la cuenta de resultados provisional a 2-3 años, y generando presupuestos de tesorería a 1 año, y balances provisionales a 2-3 años vista.

Alguien dirá: “Eso está muy bien, pero no es posible”. Bueno, es una opinión. Está claro que el futuro no se puede adivinar, pero sí se puede planificar, en función de diferentes escenarios. Un presupuesto no se hace para acertar, sino para prever las posibles incidencias que pueden aparecer en el futuro. Y cierto, cuanto más lejano el fututo, más incierto. Pero no menos evaluable.

Cuando este invierno nos anunciaban posibles nevadas, íbamos ya a comprar las cadenas para el coche. Un simple ejemplo de planificación ¿Qué pensar de quien solo las compro, deprisa y corriendo, en una gasolinera de la carretera, cuando la nevada ya no permitía circular? ¿Fue más listo? ¿Y si al llegar a la gasolinera se hubieran acabado las cadenas?

Las necesidades financieras de las empresas, cuando se nos anuncia que la recuperación del crédito “va para largo”, exige que la cultura financiera de las empresas aumente, y que los empresarios aprendan y se acostumbren a usar este tipo de herramientas.

Porque lo que si está claro es que no podemos ir a un banco, ni ahora ni el futuro, a pedirle dinero a 3 años, y no poderle justificar como se lo vamos a devolver.

Poder ir, podemos ir, pero ir por ir…”, vamos, que luego no nos quejemos del resultado de la negociación.

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