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La banca tiene que hacer muchas cosas de manera distinta

Si en otra entrada comentábamos que MAFO pedía no solo una profunda reforma financiera, vía saneamiento de las entidades, y un mayor nivel de crédito solvente, vemos en la prensa y en la práctica diaria que las entidades tienen aún muchas más cosas por hacer y mejorar.

Todo el país está inmerso en un esfuerzo, impuesto que no voluntario, por intentar sacar el carro del barrizal. Todos, con mayor o menor gusto, aceptamos que la reducción del gasto público es una necesidad. Y todos aceptamos que primero hay que salvar al sector financiero con la esperanza de que nos devuelvan el favor y algún día vuelva el crédito. Y soportamos con resignación, y con algunas dosis de cabreo, que los mismos servicios por los que antes pagábamos 1 ahora paguemos 4, sin que nada haya cambiado o mejorado. Y si no, miremos algo tan simple como los gastos de mantenimiento de cuenta de algunas ex – cajas, o las comisiones de algunas operaciones, o en el caso de las empresas, de las comisiones de estudio de financiaciones (o antes no se las estudiaban, o a los que las estudian les han subido el sueldo un montón). Todo sea porque la banca vuelva a tener la solidez que antes (¿?) tuvo.

Con todo ese esfuerzo, cabría pedir que si algo está en su mano, lo faciliten. Pero no. En medio de todo esta vorágine (por no decir “merienda de negros”, que es políticamente incorrecto), ves operaciones que en nada ayuda al lavado de imagen de las entidades.

Noticia del periódico de hoy. Una de las grandes entidades española, “el gran azul”, va a vender una parte de su cartera  de préstamos impagados (1.500 millones  ya provisionados casi en su totalidad, es decir con la pérdida ya asumida) a los que se definen como “fondos oportunistas o fondos buitre”. Financieramente, nada que objetar. Es una manera de eliminar activos como otra cualquiera. En este caso, no se han dado datos sobre el precio de la transacción.

Pero el otro gran banco, “el gran rojo”, (parece que España siempre será un tema de rojos y azules) ha hecho hace menos de 1 mes dos operaciones similares. Y de estas se conocen los precios. En un primer acuerdo, 1.000 millones fueron vendidos con un descuento de entre el 95 y el 97%, es decir, se vendió por entre 30 y 50 millones de euros. En otra tacada, ha vendido 450 millones de créditos de mejor calidad con un descuento del 68%. Otra vez, financieramente nada que objetar.

Pero hay más criterios que los meramente financieros.

Imaginemos una noticia: “El banco ROJO ofrece a determinados clientes una quita en sus préstamos del 60%”. Y como coletilla el típico comentario de relaciones públicas: “ Estamos comprometidos con la recuperación económica y con las dificultades financieras de alguno e nuestros clientes”. No digamos nada si la quita es del 90%. Les harían “la ola”. Sería un soplo de confianza. Mucha gente pensaría que la banca empieza a hacer algo por el país, aparte de quejarse y dar zancadillas para ser el primero en llegar a las ayudas.

Pero eso es lo que han hecho, hacer quitas entre el 68 % y el 97%, pero no con sus deudores, sino con  fondos buitre. Y encima con el aplauso de los mercados, por su política de “limpieza y saneamiento del balance”.

Pero las cosas no se hacen así porque sí. Y si preguntas a un banquero (que no a un bancario) te dice que “si le hiciéramos esa quita a alguno de nuestros clientes, animaríamos a otros a no pagar para esperar otra quita”. ¡Pobre banquero, que trabaja en un país de inmorales que solo piensan en cómo no pagar! Con esa mentalidad, tardará en apreciar a su alrededor “crédito solvente”.

Claro que también cabe pensar por qué no ha sido el Estado el que ha comprado esa deuda al 3%, para luego recuperar un 25% del importe reconduciendo esos préstamos a operaciones a 10 años, cuyo cobro puede hacerse hasta vía devoluciones de IRPF. Negocio redondo: Pagar 3 y recuperar 25 más intereses. Todos contentos y hasta vendes “ayuda social”. Pero parece que no está el Estado para estos temas.

Pero nos queda una segunda derivada de todo esto. ¿Y qué van a hacer estos fondos con estos préstamos? Lógicamente, querer recuperar la inversión, revendiéndo estos préstamos en pequeños bloques a otras compañías que si se dedican al recobro de morosos. Y que lógicamente, van a intentar recuperar no lo que costó inicialmente, sino el 100%, que ahí está el negocio. Si por préstamos por un importe de 100 pagaron 7 y recuperan solo 10, la rentabilidad sigue siendo del 40%, aunque no se cobren los otros 90.

¿Y cómo van a actuar estas pequeñas compañías? Pues quizás, no como buitres, sino como lobos. Y el buitre come carne muerta, pero el lobo come carne viva. Y quizás aparezcan esas compañías, de dudosa ética en el proceso de recobro, con señores disfrazados, llamadas a medianoche o visitas a vecinos del deudor.

Y claro, ahí la entidad que originalmente tenía el crédito aducirá que ya no tiene ninguna responsabilidad. Y sus Códigos de Responsabilidad Corporativa quedan perfectamente cumplimentados. Y esto  ya no es aceptable. Igual que un fabricante en un país del tercer mundo debe asegurar que sus subcontratistas cumplen las normas laborales, sociales y de medio ambiente, las entidades deberían asegurar que sus derechos de crédito no van a ir a parar a manos con poca ética.

Y es que una cosa son las limpiezas de balance y otra las limpiezas de conciencia.

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