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Los siete pecados capitales de los bancos (y los banqueros)

Los bancos, en España, han cometido muchos pecados. Muchos de ellos mortales… para la economía. “Abrir la mano” en la concesión de crédito, facilitando hipotecas y el maxi-apalancamiento del país (empresas y particulares) fue solo un pecado compartido, la banca ofrecía y los demás consumía. Fue como dejarle un coche de alta cilindrada a un conductor novel. Pero era un “pecado de dos”, un pecado grave pero más asumible, por responsabilidad compartida. Ahora bien, abandonar su función primordial de financiación, para dedicar los fondos recibidos básicamente a pagar su deuda, y aducir que “han sido obligados a pecar, no controlando el riesgo” es muy grave. Pero vamos a hablar hoy de otros pecados.

Nuestra tradición judeo-cristiana da mucho de sí. Y podemos ligar esta cifra, el 7 cabalístico, a siete prácticas que la banca ha venido realizando y que estamos seguros que sus Códigos de Responsabilidad Corporativa van a eliminar en el futuro. Porque aunque todas ellas son legalmente intachables, son éticamente (¿tiene sentido esta palabra hoy?) reprobables. Unas han afectado a particulares y otras a empresas, o sea, que nadie se ha salvado.

El primer pecado serían las participaciones preferentes. Nada que alegar a una forma de financiación cuyo vencimiento está en manos del deudor, en este caso la entidad. También se hicieron en otros países, como Holanda, pero ahí se dijo claramente que era deuda perpetua. El problema no es la obligación, sino cómo se vendieron, que se decía que se vendía y a quién se vendió. Claramente, se dio muchas veces “gato por liebre”.

El segundo pecado son los SWAP´s.  Hubo unos meses en que se hablaba mucho de ellos, pero con la que está cayendo, casi nos hemos olvidado, salvo quien aún los sufre. Complejos contratos de seguros de tipo de interés, negociados con una clara asimetría de información entre quien los diseñó, que sabía lo que hacía, y quien los vendió y quien los compró. Porque quien los vendía tampoco entendía que estaba ofreciendo. Y muchas veces iban “en el lote”: “si quieres la financiación, has de comprar el swap”.

El tercer pecado son las “claúsulas suelo”. Desde el punto de vista financiero, el banco compra una opción que limita el mínimo tipo de interés que va a cobrar. Pero la compra gratis. Las bajadas en los tipos de referencia, entre los cuales el más usado es el Euribor, no han servido para nada y han ido a engrosar las cuentas de resultados. El presidente de un banco español, uno de los que están por ahora en “segunda división” y que ha comprado una caja, decía , en enero de 2010, que el 15% de los beneficios del banco (79 millones de los 522 que había ganado) había sido gracias a la aplicación de cláusulas suelo. ¿Legal? Sin duda ¿Abaratan efectivamente el coste para el acreedor? Teóricamente, debería ser así, pero nadie lo ha explicado con “luz y taquígrafos”.

El cuarto pecado son los falsos CAP. Al igual que la claúsula suelo limita el tipo a cobrar por abajo, el CAP lo limita por arriba. Y las entidades, obligadas a plantearlo como salvaguarda del cliente, dan tipos irreales, por ejemplo, en estos días, el 12,5%. ¿pero alguien espera de verdad que en 1 año los tipos de interés lleguen al 12,5%? ¿Para qué gastar tinta o a quien pretenden engañar? A nadie, porque no quieren engañar. Ya saben que no sirve para nada, pero ante todo, la legalidad. Que nadie puede decir que un banco español no actuó legalmente.

El quinto pecado es la publicidad no ajustada a la oferta real (quede claro que no he dicho “publicidad engañosa”). Letra grande y letra pequeña. Anuncios en internet de “Comisiones 0”, que cuando profundizas y te lees el contrato (9 páginas capaces de echar para atrás a cualquiera, y que te recomiendan que simplemente pongas una X en la casilla) encuentras que, en caso de firmar o poner la X en la casilla, estás aceptando una comisión de 40 € anuales. Y junto a esto, la poca facilidad para el cliente: ¿Alguien, ni siquiera  la persona de la entidad, se ha leído alguna vez lo que pone un simple contrato de cuenta corriente? Seguro que son legalmente intachables, pero ¿Cuántas condiciones van a favor de la entidad y cuantas a favor del cliente?

El sexto pecado es la eliminación de la transparencia y la aparición de comisiones extemporáneas. Durante mucho tiempo, las comisiones de las entidades eran transparentes. Solo se podía cobrar por lo que aparecía en sus tarifas publicadas en el Banco de España. Pero desde Octubre de 2011, esa obligación ha desaparecido. Vayan a la WEB del Banco de España y miren el apartado de tarifa de comisiones. El mismo Banco de España ha dicho reiteradamente que para cobrar una comisión esta debía estar publicada, y corresponder a un servicio solicitado y efectivamente prestado. O sea, que el supervisor (sea el BdE o la CNMV) que teóricamente debe de estar, sobre todo en una relación tan dispar, siempre del lado del usuario, y que ya ha colaborado en pecados anteriores, ayuda también en éste. Y eso está ayudando a que la compañías reciban cargos por comisión impensables (por ejemplo, una “comisión de protocolozación”(¿?) en el caso de una entidad alemana que opera en España) que no aparece en ninguna parte.

Y el séptimo pecado es el no arrepentimiento. Todo ha sido legal. Los riesgos son los riesgos, y estas son las reglas del juego. Y es verdad. Pero que quien decidió, quien ordenó, como mínimo que reconozca que abusó de su posición de dominio en la negociación/oferta/contratación. Una media verdad no es mentira, pero solo es media verdad. Ahora bien, no olvidemos que los bancos son empresas. Y las empresas no son democráticas. Las ideas van de abajo-arriba, pero las ordenes van de arriba-abajo. Alguien fijó la estrategia (necesitamos fondos: den ideas: adelante con las preferentes, o con los swaps, o con…); alguien recogió esa idea y diseñó el producto, al que le dio cuerpo legal el departamento jurídico, y luego se explico en 20 minutos a los directores de oficinas, con el “anzuelo/obligación” (palo/zanahoria) del bonus.  Y ahora no aparecen. No he visto a ningún presidente de banco (salvo a los directivo de una caja gallega) decir que se equivocaron. Han mandado a la gente contra la “infantería bancaria”. Pero el silencio, o el no aparecer, no los exime de responsabilidad (que no digo culpa).

Vienen tiempos nuevos. Para todos. Esperemos que tanta Responsabilidad Social Corporativa y tanta Políticas de Buena Gobernanza sirva para algo más que para un puro juego de relaciones públicas.

1 Comentario en Los siete pecados capitales de los bancos (y los banqueros)

  1. Solrac Dibujandolavida // 15 mayo, 2013 en 23:47 // Responder

    Yo comprendo para que está la economía y su función reguladora, pero aún tengo mucho que aprender de y sobre ella, no obstante, se que la corrupción tiene que deshaparecer del planeta económico para que sea justa, y para ello, hay que comenzar con una correcta educación económica de nuestros hijos/as, y al leerte me queda claro como va a evolucionar todo, y de que forma y gracias a nuestra ignorancia económica impuesta, hemos llegado a esta situación de fraude y timo por ignorancia política y económica aunque no sepa que es un SWAP,s o un CAP jajaja!!!, y como evolución es ascensión, ¡de abajo a arriba y punto!…el amor es lo más importante.

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