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SEPA y la Devolución de Recibos Domiciliados

La futura puesta en marcha, en febrero de 2014, de la normativa SEPA en lo referido a recibos domiciliados (SDD o SEPA Direct Debits) está generando algunas dudas en cuanto a la  devolución de efectos, sus plazos y las posibilidades de protegerse de esa devolución.

A pesar de tratarse de una normativa traspuesta en el año 2009, por la Ley de Servicios de Pago (Ley 16/2009) muchos departamentos financieros y de gestión de clientes aún no conocen sus consecuencias, y solo ahora, a 4 meses vista, algunos departamentos de tesorería están empezando a preocuparse. En muchas empresas la idea es “el banco me lo resolverá”, y en otras este tema ni se conoce.

En este punto de devolución de recibos domiciliados no debemos confundir la normativa con rango legal (específicamente la Ley 16/2009), de lo que son prácticas bancarias, ya estén reguladas por la AEB (donde deberemos analizar la Norma 19.14 (Core)y la 19.44 (B2B)) o lo que son meras instrucciones del SNCE (Sistema Nacional de Compensación Electrónica)  a efectos de devolución. Primero la Ley, y luego los acuerdos de la industria.

La ley de Servicios de Pago deja claramente establecido que los plazos de devolución de los efectos domiciliados son de 8 semanas desde su vencimiento, si previamente existía el documento de autorización de domiciliación y cargo firmado por el deudor, y de 13 meses si ni existía esa autorización. Y los artículos 29,31 y 34 son claros en ese aspecto, y dejan poco lugar a dudas.

Estos plazos han generado dudas cuando, en Junio de 2010, el SNCE pone en vigor la instrucción SNCE/A/05/853. Esta Instrucción pretendía, entre otras cosas, adaptar a la nueva Ley la antigua Norma Quinta que establecía como plazo máximo de devolución de los recibos domiciliados 9 días para los de importe superior a 3.000 €, y 30 días para los de importe inferior a 3.000 €. Al referirse esta instrucción a un plazo de 5 días hábiles contados para realizar la devolución por cualquier motivo, algunas empresas entendieron que si a los 5 días no les habían devuelto un recibo domiciliado, ya no habría devolución. Y esto es falso, entre otras cosas porque una Instrucción de la industria no puede reducir derechos que da la Ley.

¿Dónde está el error? Las normas aún vigentes establecen hasta 10 conceptos por los que un efecto puede ser devuelto. Uno de ellos es la ausencia de saldo. Y otros se refieren a orden del cliente de no atender el pago. Cuando un recibo llega a una oficina y la cuenta no tiene saldo, el director suele contactar con su cliente, y puede retener el recibo un cierto plazo de tiempo para evitar el impagado. Esta práctica había llevado a esperar los 9 días máximos, o hasta 20 según el importe, con lo que las devoluciones se alargaban en el tiempo, en perjuicio del acreedor. Y esta Instrucción intenta evitar esas demoras. Si no hay fondos, como máximo en 5 días se devuelve. Pero si hay fondos y se carga en cuenta, nada impide que hasta las 8 semanas se pueda devolver. Porque es un derecho que da la Ley.

Y entonces ¿Cómo puede protegerse la empresa de un impago, obviando el plazo de 8 semanas? La solución legal está en el último párrafo del artículo 33 de la Ley. Copiamos

En todo caso, el ordenante y el proveedor de servicios de pago podrán convenir en el contrato marco que aquél no tenga derecho a devolución si ha transmitido directamente su consentimiento a la orden de pago al proveedor de servicios de pago y siempre que dicho proveedor o el beneficiario le hubieran proporcionado o puesto a su disposición la información relativa a la futura operación de pago al menos con cuatro semanas de antelación a la fecha prevista.

Y esta vía legal es la que se usa operativamente en la Norma 19.44, reservada para operaciones B2B .En su apartado 3.1 f), la Norma establece que “la entidad del deudor recabará de su cliente, en cada uno de los adeudos, el consentimiento previo al pago”. Es decir, que el deudor renuncia a su derecho a devolución. Si no hay dinero en la cuenta, el recibo deberá ser devuelto en 5 días, por la Instrucción antes citada. Pero si hay dinero, se cargará y no podrá ser devuelta posteriormente.

Esta solución, muy interesante para el control del riesgo del cliente, aún “debe rodarse en el mercado”. Tiene sus pros, evidentes, pero también sus contras. El hecho de que, aunque solo haya un mandato de autorización, se deba autorizar cada uno de los cargos, lo convierte en gravoso. Lo será en procedimiento y en posibles costes. Además, si el cliente no lo autoriza, volvemos al riesgo de devolución en 8 semanas. Pero por otro lado nos da una idea de la poca fiabilidad del cliente.

Otra duda que queda es que esta Norma cubre los recibos domiciliados tratados según la Norma 19, y aún no se sabe cómo serán tratados los recibos que sean anticipados mediante la Norma 58.

Quedan dudas, pero por lo menos hay una herramienta para luchar contra el “fantasma de las 8 semanas”

BOE-A-2009-18118

Adeudos Directos SEPA en fichero electrónico – Esquema Básico

Adeudos Directos SEPA en fichero electrónico – Esquema B2B

 

1 Comentario en SEPA y la Devolución de Recibos Domiciliados

  1. Hay clientes que devuelven recibos de servicios disfrutados, además meses después de que se les cobre. Qué puede hacer la empresa en estos casos?

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