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Los riesgos de SEPA…Y las oportunidades

Cuando analizamos los riesgos y oportunidades de SEPA, hemos de ser conscientes de que una cosa es la transposición legal de las Directivas europeas que se concretan en la Ley de Servicios de Pago (LSP) de 13/11/2009, y otra cosa la aplicación bancaria de esta Ley, que se materializa en una operativa bancaria que se plasma en las Normas AEB 19.14, 19.44 y 34.14. Estas Normas son solo un acuerdo entre entidades de Derecho Privado, las entidades financieras, que las suscriben  y que han de estar alineadas con el cumplimiento de la Ley. Primero la Ley, luego la norma privada.

Y ¿Cuántos departamentos financieros y de gestión de riesgo se han leído la Ley de Servicios de Pago? Porque una cosa es ser camionero y leerse el Código de Circulación (la Ley), y otra leer solo el manual de instrucciones del vehículo (las normas bancarias). Las dos son importantes, pero una más que otra.

Y si  miramos la Ley, vemos que afecta a 4 medios de pago:

1.- El efectivo

2.- Las tarjetas de débito

3.- Las transferencias

4.- Los SEPA Direct Debit (SDD), que no dejan de ser los cobros por recibo domiciliado, con más de 35 años de historia en España, pero que son una novedad para muchos países europeos (en algo debíamos ser los primeros)

Los dos primeros conceptos han sido desarrollados para una mayor facilidad de uso y seguridad para el consumidor. Valoraciones de Ø días para las operaciones de ingreso de efectivo y mayor seguridad (en costes) para la operativa de tarjeta de débito, unido a una mayor responsabilidad sobre la misma .No olvidemos que se limitan las pérdidas por fraude en caso de robo o extravío siempre que haya “notificación sin demora indebida” (concepto realmente poco concreto: ¿son 2 horas, 15 horas o 48 horas desde que se conoce?) según los artículos 30 y 32 de la LSP. Y hablamos de tarjeta de débito, pues el crédito es un acuerdo entre la entidad y el cliente en el que la Ley no entra.

Y llegamos a los otros  medios de pago, la transferencia y los SDD. Al entrar las entidades a fijar sus Normas operativas, nunca superando los límites que fija la Ley, nos aparecen cuatro riesgos, o incertidumbres y por tanto también oportunidades.

–          Riesgos legales, que básicamente se centran en la responsabilidad del emisor al realizar una transferencia (art 25 y 37 de la LSP) o la necesidad de disponer de un mandato si hay SDD (art 29 y 31 de la LSP).

–          Riesgos tecnológicos, derivados de la necesidad de adaptar las vías de comunicación con las entidades financieras a nuevos formatos técnicos (XML e ISO 20022) y a nuevas estructuras en la información remitida.

–          Riesgos operativos, es necesario disponer del IBAN (y a corto plazo del BIC) y del mandato. Y mantener estos datos actualizados (y en el caso del mandato debidamente custodiado) supone adecuar las operativa de control/ seguimiento de los clientes.

–          Riesgos financieros, un tema quizás más olvidado y que genera tanto una visión negativa, de riesgo, como positiva, de oportunidad:  Medios de cobro y pago, riesgos de cobro y líneas de financiación.

La LSP no habla de los títulos valor, y por lo tanto excluye de la regulación al cheque, al pagaré y a la letra aceptada, pues cada legislación nacional lo regula a su manera.

Pero al centrase en la transferencia y en el SDD ya nos marca una pauta de por dónde irán los medios de pago preferidos por las entidades. Y de hecho, con datos del año 2013, más del 97% de las operaciones de pago (en número) que tramita el Sistema Nacional de Compensación Electrónica (la macro-cámara de compensación española) se realizan a través de transferencia o recibo domiciliado. Y si lo miramos como importes, más del 80% del importe se movió a través de esos medios. ¿Y qué nos indica esto? Pues que la mayoría de las operaciones entre empresas se canalizará a través de transferencias, y que solo las compañías con clientes de pequeño tamaño forzarán el uso del SDD, como canal que permite una mayor presión de cobro, y en la medida de lo posible ( y de su fuerza en la negociación) forzaran el B2B. Pero sin duda la transferencia es ya y cada vez lo será más, el medio de pago más utilizado.

Y aquí aparece el riesgo financiero. Un mayor uso de la transferencia va a suponer renunciar a determinadas líneas de financiación, como es el anticipo de efectos o el descuento, y pasar a otras tipologías como la póliza de crédito o el factoring. Y la dificultad de acceder a este tipo de líneas puede comportar un riesgo, sobre todo para las PYMES (entendidas como Pequeñas y Microempresas), en un entorno de cambio de las relaciones con las entidades financieras.

Y entonces ¿Dónde están las oportunidades? Independientemente de las ventajas que nos puede ofrecer el B2B, no sobre el riesgo de impago, que existe, sino sobre la rapidez en conocerlo, la mayor ventaja aparece en el uso de la transferencia como medio para optimizar la gestión financiera, desde el punto de vista de la centralización de tesorería.

Cualquier organización con su tesorería descentralizada, geográfica y/o jurídicamente, puede mejorar su gestión con una evolución hacia una centralización en la gestión de fondos. SEPA, con una mayor normalización de la transferencia y el SDD, facilita aún más las herramientas para hacerlo. Hay dos conceptos poco comentados, pero muy importantes en un proceso de centralización

–          El COBO ( Collections on behalf of ) o cobros en nombre de un tercero

–          El POBO (Payments on behalf of) o pagos en nombre de un tercero.

La estandarización de la idea de cobros/pagos por cuenta de un tercero facilita que una sola compañía en un grupo de empresas se ocupe de todos los cobros/pagos, evitando movilizaciones  y traspasos de fondos, o mantener fondos ociosos en cuentas. La optimización que esto puede generar, lógicamente a compañías que tengan esta problemática es muy importante

Pero como este tema de la centralización de tesorería la experiencia como consultores nos dice en en si mismo un tema complicado, no solo definirlo, sino estructurarlo, lo dejamos para la próxima entrada

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