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¿QUE FUE DE SEPA?

Hace solo un año todos hablábamos de SEPA. En todos los foros se comentaba el impacto de los SDD (Sepa Direct Debit), de Core y de B2B, de la necesidad de tener la domiciliación de los clientes, de las nuevas normas de las transferencias. Era un “no parar”.

Y ahora ¿Qué nos queda? Cuando se leen las revistas europeas de tesorería, se sigue hablando y mucho. De hecho, muchas grandes compañías han cambiado sus modelos de cobro y pago en el ámbito SEPA (componen la SEPA los 28 Estados Miembros de la Unión Europea, junto con Islandia, Liechtenstein, Noruega, Suiza y Mónaco), yendo a centralizaciones de tesorería nacionales o pan-europeas que han generado enormes ahorros financiero. Las cláusulas de cobro y pago “On behalf of” o cobro y pago por cuenta de tercero (COBO y POBO), han propiciado cambios notables en esas estructuras, con centros de pago centralizados a nivel europeo. Pero ¿Y en España? ¿Y en las PYMEs?

Pues los cambios son relativamente escasos

1.- La norma SEPA sobre SDD se aplica a recibos que van a ser presentados al cobro. El uso de B2B, más dirigido a empresas por la eliminación de la posibilidad de devolución una vez cargado el recibo, no posibilita la financiación a través de líneas de descuento, por lo que dificulta la financiación del plazo comercial concedido.

2.- Las restricciones que marca el uso del B2B ha hecho que solo haya podido ser aplicado por grandes empresas o empresas con capacidad de presión sobre sus clientes. El riesgo de tener un cargo en cuenta que no sea “removible” ha hecho que muchas empresas, si pueden, no lo acepten de sus proveedores.

3.- Muchas PYMEs se encuentran aún hoy con que los clientes a los que cobran por recibo no les han devuelto los mandatos de domiciliación debidamente firmados, con lo que siguen estando “en falso”.

4.- La financiación mediante línea de descuento de efectos o anticipo de recibos sigue funcionando a traves de las Normas AEB 32 y 58, que  tienen las mismas exigencia que el SDD-SEPA, en cuanto a obligatoriedad de disponer de la autorización de domiciliación (exigencia que viene desde 1993, o sea, ayer), y los mismos plazos en cuanto a devolución del recibo (8 semanas si hay domiciliación y 13 meses si no la hay).

Hay un problema del que no se habla por ahora y es que los productos “nicho”, es decir, las Normas AEB 32 y 58 dejarán de ser válidas el 1 de Febrero de 2016. Cuando llegue ese momento, o mejor antes, habrá que buscar nuevas tipologías de financiación de circulante, porque el descuento como lo conocemos debería  desaparecer.

Efectivamente, la transferencia ha cogido el relevo como medio habitual de pago (y de cobro). Como se ve en este gráfico del SNCE, es por importes el medio más utilizado. Y por ahora, nadie habla de las “comisiones compartidas”, pues si se tiene una mínima vinculación por negocio con la entidad, el coste de emisión es 0 (a fin de cuentas, el banco se ahorra todo el trabajo gracias a la Banca Electrónica). Y en cualquier caso, es difícil ver entidades que apliquen comisiones al cobro por transferencia.

Pero eso conlleva un problema de financiación de la partida de “Clientes”, pues solo quedan como líneas disponibles o el factoring (que ya hemos tratado, en su situación actual, en varias entradas en este blog) o la póliza de crédito.

Y los otros dos temas que trataba SEPA, el efectivo y la tarjeta de débito, han supuesto básicamente una mayor seguridad para el usuario, más que una ventaja para el vendedor (sin entrar en temas de costes). Y ciertamente, las nuevas plataformas de pago van a suponer un cambio importante también para estos medios. Pero eso es otro tema.

Quien sí ha salido ganando son las entidades. Los medios de cobro y pago han ido a una estandarización y automatización que han supuesto un ahorro importante de costes operativos. De hecho, ahora casi todo el trabajo lo hace el cliente a través de la Banca Electrónica, y la entidad solo debe supervisar que el registro informático es correcto. Pero eso ya lo teníamos en España, donde íbamos, y seguimos yendo, bastante más adelantados en estos temas tecnológicos que en muchos otros países, que han descubierto un registro único para la transferencia (y no uno para cada banco) y el SDD, que para muchas compañías, sobre todo de servicios habituales con consumidores finales, es una auténtica revolución.

¿Y si miramos hacia adelante? Faltan solo 13 meses para que los productos “nicho” desaparezcan. Y por ahora nadie ha dicho cual es la alternativa. Y si a muchas PYMEs les dicen que se van a quedar sin líneas de anticipo o descuento, más de un susto va a haber.

Por lo tanto, habrá que ir planificando con tiempo la evolución a otras líneas. ¿Le pide su banco factoring con notificación? ¿Se lo aceptan sus clientes? ¿Le permite seguir trabajando con factoring sin notificación? ¿Entiende su entidad lo que puede ser una póliza de crédito con garantía de facturas? ¿Le piden sus clientes que pasen sus cobros a transferencia, que es más “limpio” administrativamente?

Tenemos 13 meses. Así que podemos, con tranquilidad, ir previendo los cambios. Y si se da la situación de que las entidades deciden seguir manteniendo la financiación vía descuento, pues perfecto. Pero no olvidemos, que, como decía Federico el Grande:”La derrota es aceptable, pero no la sorpresa”.

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