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Gestión de riesgo y especulación

gestionderiesgoEstos días se han publicado dos noticias, relacionadas directamente con la gestión de riesgo y su cobertura. Y creo que su comentario es bueno para dejar claro hasta donde debe llegar un gestor de riesgos, en cumplimiento de las políticas fijadas.

Una de ellas anuncia que la SAREB perderá 2.700 millones por una mala cobertura de tipos de interés. Y lógicamente, una pérdida de este nivel ha sido muy criticada.

Y por otro lado, Repsol anunciaba un beneficio extraordinario de 700 millones de euros por la revaluación del dólar. Una sorpresa agradable pero que no dejo de tener críticas por parte de los analistas.

Está claro que entre las funciones de los tesoreros está cubrir los riesgos de liquidez, divisas e intereses. Y que la gestión del riesgo tienen 6 pasos que ya hemos comentado en otras entradas: la naturaleza del riesgo, su evaluación, la sensibilidad al riesgo, la expectativa de evolución, la política de riesgo y las medidas de cobertura. (Gestión de riesgo I / Gestión de riesgo II)

Pero dentro de las políticas de riesgo, una de las acciones previstas puede ser “no cubrir el riesgo” a la espera de que la situación futura nos sea beneficiosa. Y eso se ve claro en las coberturas de riesgo de interés: si se espera una caída de interés, nadie asegurará la operación que se tiene a tipo variable, esperando el beneficio previsto. Y lo mismo ocurre con las divisas: los exportadores españoles que habían previsto una caída del euro frente al dólar han dejado sin cubrir su riesgo en divisas, a la espera de recibir más euros de los previstos. Y según sea la expectativa, pues se actuará al revés.

Y un gestor de riesgos ha de tener muy claro no solo las medidas de cobertura que utiliza, sino también hasta donde las hace llegar

¿Qué hizo SAREB? Cubrir un riesgo de intereses, para protegerse de una posible alza, mediante un swap que cambiaba tipos variables por fijos. Cierto, hizo mal su estimación sobre la expectativa de evolución de los tipos. Ahora, muchos dirán que esta bajada era previsible por las famosas 12 palabras de Draghi. Y es que somos un país de futurólogos que hablan de hechos pasados. Pero eliminó la incertidumbre sobre los costes futuros, al cambiar un tipo variable por uno fijo, y al eliminar la incertidumbre, eliminó el riesgo.

Y por otro lado están las operaciones de Repsol. En mayo de 2014 cobra 5.000 millones de dólares por los bonos argentinos, y ni los vende ni los asegura. Es decir se queda con un riesgo en abierto , pues su expectativa es de una subida del dólar. Y además, cuando en febrero prevé que va a cerrar la compra de Talisman Energy, compra 3.000 millones de dólares más. Al usarlos para la compra en marzo y haber caído el euro, la diferencia de cambio es beneficio neto.

Y la pregunta es ¿Hizo Repsol una operación especulativa? Y la crítica de los analistas es ¿Y si llega a salir mal, y el dólar hubiera caído?

Si Repsol hubiera mantenido esos dólares, o comprado más dólares, en una operación fuera de su negocio, es decir, forzando la exposición en dólares, diríamos claramente que ha especulado. Pero no ha sido así. Claramente, ha evaluado el riesgo y la expectativa y su idea fue: el dólar va a subir. Y mantuvo 5.000 millones en caja. Y cuando su planificación financiera indicó que iba a haber un posible pago si se cerraba la compra de Talisman, como su expectativa seguía siendo de alza del dólar, se anticipó a comprar los dólares. Claramente, si alguien no entiende así la operación, como evaluación de riesgos y flujos futuros en divisas, y aplicación de la expectativa, verá especulación. Pero solo se trata de una correcta gestión del riesgo, que además salió bien.

Cuando cualquier empresa compra un seguro, lo que pretende es cubrirse de un posible riesgo futuro. Y ninguna medida de cobertura es gratis. Pero eso sí, si aseguramos nuestras instalaciones contra incendio y luego no pasa nada, nadie dice: “He tirado el dinero”. Y cuando aseguramos el cobro de un cliente, y luego paga sin problemas, nadie piensa que ha tenido una pérdida.

Por eso, solo se puede hablar de especulación cuando se asumen riesgos que van más allá de los que el negocio operativo de la compañía genera per se. Si una compañía que va a exportar 1.000 decide comprar seguros de cambio por 5.000, porque quiere obtener beneficio no solo de sus ventas habituales, sino además de los contratos de seguro, está especulando. Como quien necesita 10.000 Kg. de soja, y compra contratos de futuro por 100.000 porque espera una subida.

Uno de los principales enemigos de los gestores de riesgo son los “analistas de pasillo” que no han aportado nada a la decisión, cuya frase preferida es “Si ya lo decía yo”, vaya bien o mal las operaciones. ¿Qué se cubre el riesgo y los tipos bajan? “No os dije nada pero estaba cantado”. Que los tipos suben “Eso se sabía”. Que el euro baja “Ya lo decía yo”. Que el dólar baja “ya os dije que los americanos quieren exportar más”. Efectivamente, los españoles somos cainitas.

Pero a no desanimarse. Los gestores de riesgo han de tenerlo claro: evaluación continuada del riesgo, expectativas coherentes y aplicación de las políticas, cubriendo los riesgos definidos como no aceptables.

Y eso sí, no deje que le vendan un seguro de incendios en la luna.

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