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Negar la realidad no lleva a su modificación

hormiga ahorradoraHace unos pocos días, una popular actriz española, en horas bajas de contratación (a fin de cuentas, cualquier actor es un autónomo, con el riesgo que eso comporta) se quejaba. “Hasta he tenido que vender mi apartamento en la costa, los ahorros de toda mi vida”.

Ciertamente, la expresión “los ahorros de toda mi vida” suena muy dura. Pero tiene algo de incoherente ¿Para qué sirve el ahorro? Pues para eso. Como hace la hormiga, acumular en los momentos buenos para poder gastar en los momentos menos buenos.

El ahorro no está ahí para acumularlo y dejárselo a los herederos. Está para gastarlo cuando se necesite…o se quiera, en un coche, un viaje o los estudios en el extranjero de los hijos. O para aguantar los malos tiempos si se pierde el empleo o para mejorar la jubilación

Eso sí, ahorrar es difícil. Supone renunciar a un disfrute actual (salir menos a cenar, eliminar gastos superfluos pero atractivos,…) para conseguir un objetivo a medio o largo plazo, ya sea un coche, la entrada para comprar una vivienda o la jubilación. Pero un esfuerzo, si no tiene un objetivo y está planificado es insoportable ¿Por qué o para qué renunciar a la satisfacción a corto plazo?

Y si lo miramos en nuestra casa, nos encontramos con que los españoles, en su gran mayoría, ahorran, pero ahorran mal. Colocan la mayor parte de su ahorro en la vivienda propia. Un bien ilíquido, y normalmente conseguido a base no de un ahorro voluntario (de mi renta gasto lo que quiero y el resto lo ahorro) sino de un ahorro “forzoso”, porque es el banco el que me obliga a ahorrar para pagar la cuota de la hipoteca. Y mucha gente considera esto normal, porque así “me obligo a ahorrar”. Como si fueran niños a los que papá les tiene que decir que han de hacer.

Y este bajo nivel de cultura del ahorro, este no saber ahorrar planificando, tanto el cómo ahorrar como el objetivo último de ese ahorro, es solo una parte de la gran incultura financiera, personal y empresarial, que tenemos en este país. Cualquier planificación supone saber fijar objetivos, y así canalizar el esfuerzo dirigido a obtenerlo.

Y en el fondo todo esto encierra un problema de valores personales que ya se arrastra desde la infancia. La cultura del ahorro es una cultura del esfuerzo. Es ciertamente cuasi-espartano. Y la cultura del esfuerzo hoy día cotiza a la baja.

Hace unos años algunas personas hablaban de educación y cultura del esfuerzo, Y mucha gente puso el grito en el cielo. ¡No, nadie puede quedar excluido, hay que igualar…por abajo! Y así se van pasando cursos, aunque no se tenga el nivel, todo parece más fácil de lo que es, hasta que se llega a la Universidad y algún catedrático “duro” dice que él no piensa bajar el nivel, y empezamos a hablar de fracaso universitario. Y si se baja el nivel, al final “el mercado de trabajo” acaba poniendo las cosas en su sitio. Pero a los 23 años es difícil aprender de golpe lo que hasta entonces ha sido lo normal, y la exigencia se percibe como una agresión.

Pero volvamos al ahorro. En estos días la noticia han sido las declaraciones del gobernador Linde, que simplemente ha dicho lo que muchos tenemos como claro: No habrá suficiente dinero en el futuro para pagar pensiones del nivel actual. O sea, que la merma de ingresos en el momento de la jubilación será significativa. Y por lo tanto que el nivel de vida de los trabajadores al jubilarse caerá. No ha dicho que no se vayan a pagar las pensiones, ni que desaparezcan. Ha dicho que no podrán crecer (o mantenerse en ciertos niveles). Y si se quiere mantener el nivel de vida de los años en que se trabajaba, el llamado ciclo activo, pues habrá que ahorrar en ese período. Y es más, el gobernador ha dicho que ese ahorro que ahora hacen muchos españoles en vivienda (un 78% en el caso de los españoles frente a un 40% de los alemanes) puede llegar a ser ese ahorro que falta para cubrir la pensión de jubilación. A fin de cuentas lo que hacen los ciudadanos en otros países: ahorrar toda su vida pagando una casa, y venderla luego para completar su jubilación. ¡Y la que se ha montado!

En un alarde de ignorancia populista, un político que aspira a dirigir el país dice que esas declaraciones no tiene sentido. Una presentadora de televisión (o sea, una generadora de opinión) dice, totalmente ofendida, que si para pagar pensiones actuales ella deberá pagar más impuestos, pagará su pensión dos veces, porque ahora ya la está pagando. Uno no ha hecho los números (o no quiere hacerlos o no quiere decir la realidad) y la otra no sabe que estamos en un sistema de reparto.

Pero es que después aparece el famoso problema de los autónomos que cotizan por el mínimo, para que luego aparezca la noticia de que el 85% de los autónomos no supera los 635 € de pensión, la mitad que la media de los salariados Parece lógico que quien menos ha aportado, tenga luego derecho a menos. Algunos dicen que no pueden pagar más. Con lo que al final, el trabajador de un autónomo, por el que se ha pagado casi el 38% de cotizaciones a la Seguridad Social acaba cobrando más de jubilación que su empleador. El mundo al revés.

Y es que la seguridad social del trabajador se considera un gasto más del negocio, mientras que la cotización al RETA se considera un gasto personal del empresario, que se puede ahorrar. Pan para hoy y hambre para mañana.

El sistema actual de pensiones no es soportable. Un sistema de reparto, con una reducción de los cotizantes (en número) y con bajas en las cotizaciones (por menores sueldos) no puede soportar un constante crecimiento de los perceptores de pensiones (presionado por la pirámide demográfica, aunque se intente atrasar la entrada a ese grupo atrasando la edad de jubilación) si se mantienen los niveles actuales de pensiones.

Como decía un viejo colega “No se conoce ningún caso en que la negación de la realidad haya llevado a su modificación”. Y aunque un funesto personaje dijera que “una mentira mil veces repetida acaba aceptándose como verdad”, sigue siendo mentira.

Si se quiere mantener el nivel de calidad de vida deseado al final del ciclo activo, al llegar a la jubilación, será necesario completarlo con el ahorro acumulado a lo largo de ese ciclo activo. Y ese ahorro puede vehicularse a través de fondos o inversiones financieras, o a través de invertir en vivienda. Pero cuidado, unos son más líquidos que otros, y su uso, en el momento deseado, puede ser más o menos accesible.

Algunos lo vemos como algo fácil de entender. Pero parece que para muchos no lo es

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  1. Ahorro = Esfuerzo + Planificación | DumMoney

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