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Cambiar estructuras o remendar armazones

mafaldaEsta viñeta hace años que la tengo guardada. Y de vez en cuando me recuerda que el cambio (personal o empresarial) nunca viene de remendar armazones. Es más fácil y cómodo, pero no es cambio.

Estos días estamos de aniversario. En Agosto recordábamos el octavo aniversario de la crisis americana de la sub-prime y del mercado inmobiliario. Y el 15 de septiembre el séptimo de la caída de Lehman Brothers, el pistoletazo oficial de salida de la crisis. Y bien ¿Qué hemos aprendido? ¿Hemos cambiado estructuras o remendado, de la mejor manera posible, los armazones que la tormenta económica nos ha ido dejando?

El pasado miércoles asistí a un acto donde un reputado analista y profesor, Rafael Hurtado, hizo un análisis de coyuntura económica mundial, pero centrándose al final en los puntos fuertes y débiles de la economía española en estos momentos, en los que parece que lo peor ha pasado y, por lo menos, el PIB crece.

De los 6 puntos débiles que planteó, querría centrarme en 4. Otros eran el “modelo político” propio y el de algunos vecinos, por la incertidumbre que generan, pero no creo que sea este el foro para comentarlo. Y de esos 4 puntos débiles, que son estructurales en el país, cabría analizar que hemos hecho en estos ocho años de crisis

El primero es el “Business Model”, o el modelo económico. ¿En qué ha cambiado? Si recurrimos a los datos sobre el PIB por sectores, vemos que en el 2005, antes del inicio de la crisis, la industria suponía el 18,4% del PIB, y que tras bajar al 15,1% en 2009 en 2013 solo se había recuperado hasta el 17,5%. Y es que la fuerte caída de la construcción (11,6% a 7,8%) ha sido absorbida por el sector servicios, que en 2013 suponía ya el 71,5% del PIB total.

La estructura sectorial se ha decantado a una economía de servicios, con los inconvenientes que esto puede tener, desde el punto de vista de ciclos económicos, sobre todo porque este sector servicios se apoya notablemente en temas coyunturales, como el turismo. ¿Lo hemos arreglado?

Y en cuanto al tamaño de empresas, poco hemos avanzado. Si en 2008 el 91% de las empresas eran microempresas con menos de 10 trabajadores, en 2015 es el 94,5 %. ¿Puede una empresa de ese tamaño invertir en I+D, o en mejoras estructurales? ¿Tiene medios y know-how para tener una planificación a medio y largo plazo? ¿Tiene músculo financiero? Se ha permitido, protegido y hasta animado esta situación. Esto responde a la visión filosófica del “Post hoc, ergo propter hoc” que significa “después de esto, por lo tanto, a consecuencia de esto”, y se le llama “falsa causalidad”. Si un 40% de la ocupación lo tienen microempresas, pues alentemos las microempresas. Pero una cosa es proteger y otra sobreproteger. Y quien más sufre las crisis no son las grandes empresas, muchas de las cuales toman medidas de protección y han diversificado oferta y mercados, sino los pequeños empresarios con poca capacidad de reacción.

Y esto nos lleva al siguiente tema: el desempleo. Las estadísticas pueden dar números sobre porcentajes de paro más o menos creíbles, pero que el desempleo es un problema estructural nadie puede obviarlo. En los mejores momentos económicos, España tenía un paro del 8,5% y hoy estamos por encima del 22%, y eso teniendo en cuenta que la población activa se ha reducido en medio millón de personas.

¿Se han hecho cosas? Si, se han intentado varias reformas laborales. Y digo intentado porque algunas se están quedando en el camino. Quizás se ha pensado poco en que el empleo lo crean las empresas, y que detrás hay empresarios que arriesgan su dinero (o el de otros) y que cuando el futuro está por escribir, ha de haber flexibilidad para empezar…y para acabar. Y no olvidemos el punto anterior del tamaño de las empresas. ¿Puede asegurar una contratación a largo plazo , el llamado empleo de calidad, una microempresa , con escasa planificación de negocio y financiera?

Y esto nos conduce al tercer problema: El envejecimiento de la población. La pirámide demográfica da mucho que pensar. Porque no tiene forma de pirámide, sino de “seta atómica”. Y a esos pensionistas hay que dotarles de medios económicos, con unas prestaciones de jubilación. Más grandes o más pequeñas, pero hay que obtener el dinero.

pirámide de población

Y el dinero viene de las cotizaciones sociales, ligadas al número de cotizantes y al sueldo de los trabajadores. El salario medio mensual ha pasado de 1815,20 € en 2009 a 1869,10 en 2013. Y con menos población activa cotizando, con 2,5 millones menos de cotizantes que en 2008 (17,86 millones frente a 20,55 millones en 2008). Y en este tema no es que no hayan cambiado las estructuras, es que los armazones se han ido degradando. Solo se oyen falsas verdades o medias mentiras. Y nadie coge el toro por los cuernos

Y el cuarto problema es la deuda pública. Cierto que la deuda nunca se paga del todo, sino que se renueva. Pero estamos dejando una pesada losa a los que bien detrás, o una menor capacidad de gestionar el endeudamiento.

Y aun así, hay que ser optimista. Porque hay puntos positivos. Estamos en una fase de crecimiento, porque tanto la demanda interna (se recupera la confianza) como la exportación ayudan, con un sector inmobiliario que se recupera tímidamente, con una estructura bancaria que sí ha hecho los deberes, lo que le permite poco a poco ir recuperando la senda del aumento del crédito y con unos tipos de interés de la deuda pública bajos, que también ayuda a que bajen los tipos de la deuda privada, para empresas y particulares, sea para gasto en consumo o inversión en vivienda. Efectivamente, estos conceptos son coyunturales, pero es precisamente cuando las coyunturas mejoran cuando es menos difícil intentar cambiar las estructuras.

Cambiar estructuras es difícil. Pero los viejos armazones ya no sirven. Porque ni los problemas ni el entorno son como antes. Y hay que encontrar nuevas ideas. Aunque tengamos que abandonar la “zona de confort” donde tan tranquilos estábamos.

 

 

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