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Elecciones a la vista: Carta a Papa Noel de un gestor de crédito

carta-papa-noel1Se aproximan las elecciones y este es un buen momento para escribirle la carta a los Papás Nöel políticos, que van a mandar en el BOE los próximos años. Y los gestores de crédito de las empresas, y sobre todo las PYMES, podrían escribirle sus deseos.

Por mi parte solo pediría tres cosas:

1.- Agilidad en la justicia mercantil. La seguridad jurídica es un tema importante. Pero no debe confundirse “garantismo” con “lentitud”. Los procesos judiciales deben adaptarse a las nuevas tecnologías primando la rapidez en la aportación y en el análisis de la información, y en el contacto con los demandados. No puede ser que en pleno siglo XXI, en España sea tan fácil desaparecer, o por lo menos no ser encontrado.

Eso implica que debe dotarse a la justicia de los medios, humanos y técnicos, necesarios para que la confianza en la ley, y la seguridad en el tráfico mercantil, no se vean perjudicados

Y también es necesario que se armonice la interpretación de las leyes. No puede existir una figura, que corre entre los letrados, y es la del juez “pro-moroso”. Hace pocos días un colega me enseñaba una orden de embargo que ha tardado 4 años en llegar, desde la primera solicitud. Que esto crea inseguridad es un hecho evidente.

2.- Cargo por ahorro de intereses indebidamente obtenido. La ley de morosidad ya prevé la figura del alargamiento de plazos con el objetivo de obtener financiación. Está claro que si una empresa alarga los plazos de pago más allá de lo que marca la Ley, el único objetivo posible es obtener financiación, en la mayoría de los casos gratuita. Y a la vez vemos que la normativa del Impuesto de Sociedades limita el importe de intereses financieros que pueden ser considerados deducibles. Lógicamente, los intereses ahorrados por pagar con atraso reducen el volumen de los intereses bancarios, que están limitados, ofreciendo un doble beneficio: ahorro de gastos y saltarse la limitación fiscal.

Por lo tanto, los beneficios obtenidos violentando la Ley, los intereses no pagados a entidades financieras a costa de financiarse de los proveedores, deberían tener un tratamiento especial. Porque no son más que un beneficio obtenido de forma alegal. Y la fórmula de cálculo puede ser rápida.

(Compras + servicios adquiridos) x (días medios de pago –plazo legal) X tipo legal del dinero/365

Y este importe debe incluirse, en los ajustes contables del Impuesto, como mayor beneficio. Y que tribute.

Esta medida solo necesita un decreto que modifique la Ley. Y solo sería un pequeño cambio más, de los muchos que permanentemente tiene la Ley

3.- Que los bancos participen en velar por el proceso de pago. Ciertamente, este punto es más complicado. Cuando el cliente emite un cheque o una transferencia por aplicación de un plazo excesivo o con atraso, es imposible de detectar. Cuando un proveedor gira un efecto cuyo vencimiento es a más de 60 días, el banco poco puede hacer para que la normase cumpla, pues no sabe el plazo aplicado.

Pero si hablamos de confirming, una forma de pago que genera sensibles beneficios tanto al banco (que puede trabajar con terceros que no son sus clientes habituales) y al cliente (que recibe una compensación de la entidad financiera) sí que puede regularse. Porque en el factoring está especificada la fecha de la factura que se ofrece financiar

Pensemos que el confirming, como tal figura, no está específicamente definido. Bien, pues se trata de definirlo en detalle, tanto en su versión “sin recurso” como en la versión “con recurso” por parte del BdE, y establecer que los intereses por los primeros 60 días desde la fecha de factura son a cargo del proveedor, y los intereses por el plazo restante son a cargo del cliente emisor del confirming. Y estos intereses puede cargarlos la entidad en el momento del cargo definitivo en la cuenta del pagador.

Son solo 3 temas, algunos más difíciles (nuestra justicia decimonónica no se cambia de hoy para mañana) y otros dos que no tienen mayor complejidad.

Ahora que los políticos nos van a prometer lo posible y lo imposible, pidamos. A fin de cuentas, si quieren nuestro voto, algo tendrán que proponer. Así que les ofrecemos ideas. Y seguro que hay muchas más ideas a aportar.

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