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Riesgo, rentabilidad y plazo

equilibrio financieroDesde que ha empezado el año, los mercados financieros se han visto sometidos a una gran volatilidad, con un resultante neto negativo, bastante negativo, como comentábamos en una reciente entrada (Y ahora que le decimos a los pequeños ahorradores).

Desde EFPA-España, muchos asesores han vuelto a explicar / comentar cuales son las pautas más racionales de actuación de un inversor. Y los puntos recurrentes son riesgo, rentabilidad y plazo de la inversión. Pero si lo analizamos, sacándolo del contexto inversión en mercados financieros, vemos que los análisis son perfectamente aplicables a cualquier gestor de riesgo, y podríamos compararlos con un gestor de crédito de clientes.

Cuando hablamos de riesgo, hay que diferenciar 3 aspectos

  • El riesgo aceptable: es una variable subjetiva y cada individuo tiene su idea personal. Lo peor de todo es la idea del famoso “ yo controlo” .Es el que hace que un inversor acepte salir de los depósitos y entre en renta variable, después de analizar las alternativas que tiene, e informarse más o menos.
  • El riesgo soportable: es también una variable subjetiva, pero que puede no estar de acuerdo con el riesgo aceptable, sobre todo si se ha pensado poco en la idea de riesgo aceptable. Es el inversor que ha perdido los nervios estos días al ver que sus fondos bajaban el 5%, la semana siguiente hasta el 10% y la otra hasta el 15%
  • El riesgo asumible: esta variable es la menos subjetiva. No puedo invertir en renta variable endeudándome, porque llegado un momento tendré que vender, aunque sea con pérdidas, porque si no no podré devolver el préstamo.

Y ahora apliquemos esto a un gestor de crédito. Un gestor de crédito debe intentar eliminar la subjetividad. El riesgo aceptable nunca debe ser superior al riesgo soportable, porque si no la organización se orienta a situaciones de stress constante.

El riesgo aceptable es el que debe deducirse de su política de riesgos. Y ahí también puede aparecer la idea de “yo controlo” y fijar los límites de crédito aleatoriamente y sin un análisis concreto y detallado. Y es lógico que aparezcan organizaciones que no aceptan ni quieren soportar riesgos, y aseguran todos sus saldos de clientes

Y el riesgo asumible debe ser otro concepto que se debe incluir en la política de riesgos de la compañía. ¿Podríamos asumir en nuestra tesorería que algunos clientes atrasaran sus pagos? ¿Podemos obtener financiación bancaria para cubrir esos atrasos? Porque hablamos de un activo que debe ser financiado, y eso tiene un límite. Y en caso de insolvencia definitiva ¿podrá asumirlo la cuenta de resultados de la compañía?

Pasemos al segundo punto: rentabilidad. Cualquier inversor debe ser consciente de que la rentabilidad exige riesgo. Nunca se han vendido “duros a cuatro pesetas”. Y para cuando el inversor pequeño llega a la “oportunidad” solo quedan las migajas en la mesa. Y el riesgo ha de ser coherente con la rentabilidad esperada, nunca asegurada.

¿Y qué ha de hacer el gestor de riesgo?

El gestor sabe que la rentabilidad de la compañía viene de las ventas, y que cualquier venta a plazo tiene un riesgo de cobro. Una cuenta de cliente con baja rentabilidad no puede asumir un alto riesgo. No tiene sentido. No es lo mismo el cliente conocido y habitual (riesgo más o menos conocido y evaluable) que un cliente nuevo. ¿Debe consumir nuestra capacidad de asumir y soportar riesgo un cliente con baja rentabilidad y alto riesgo?

Y el tercer punto es el plazo de la inversión. En el caso de un inversor está claro que su cartera ha de tener en cuenta en su definición la posible necesidad de disponer de los fondos invertidos. Por eso, quien tiene un fondo de pensiones, que por su expectativa de rentabilidad y riesgo ha colocado en fondos de renta variable, teniendo en cuenta que es un fondo que no va a recuperar en bastantes años, no debería de preocuparse mucho. Salvo que cambie su visión de riesgo (y pase temporalmente de renta variable a renta fija)

¿Y el gestor de crédito?

Su visión del plazo no debemos de ligarla tanto al plazo de venta (eso es “solo” el factor generador de riesgo que ya vimos). Pensemos en el plazo deseado de relación con el cliente. ¿Estamos ante una relación a largo plazo o es una operación única e irrepetible? ¿Queremos mantener una relación a largo plazo o no nos preocupa cortarla en un momento determinado? Porque en función de la respuesta que demos, querremos asumir más o menos riesgo, aceptaremos mayor o menor rentabilidad, o seremos más o menos estrictos en caso de que no cumpla con sus compromisos.

Así que un gestor de crédito (no simplemente un recobrador de impagados o el responsable de administración de clientes) debe actuar con los mismos principios de un asesor financiero de la Dirección de la empresa. E intentar equilibrar estos tres factores siempre según las políticas comerciales, financieras y estratégicas de la compañía. Porque no es el gestor quien define las políticas, sino la Gerencia. Y si no hay políticas previas, pues…a seguir asesorando.

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