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Un nuevo ejercicio para la banca

2016En estos días han acabado de publicarse los balances de los bancos españoles. Y para las empresas es importante ver por dónde van los resultados y las intenciones de uno de los principales proveedores de la empresa. Porque las entidades financieras son proveedores de financiación y de servicios de cobro y pago.

Varias veces hemos comentado que los pilares del beneficio de la banca se basan en 3 ejes: la intermediación financiera, es decir captar capitales y prestarlos, la prestación de servicios de cobro y pago, y la gestión de operaciones financieras, ya sean propias o de actuación en los mercados. Y si las analizamos fríamente, vemos que estamos ante lo que los estrategas llaman “un negocio maduro” y con un recorrido difícil.

Si entramos en “la primera pata”, vemos que el negocio de intermediación flojea, y de forma muy sensible. Los márgenes de intermediación se han estrechado en la relación con las grandes empresas. Aún hay PYMES a las que se puede apretar en tipos, por mucho que haya estudios que dicen que los tipos se van relajando. Seguro que algunos los obtienen, pero muchas PYMES siguen pagando diferenciales de riesgo muy elevados. Además, las grandes empresas y las medianas/grandes han encontrado vías de desintermediación, llámese MAB, emisión de obligaciones, o acceso a fondos vía “banca en la sombra”.

Pero este negocio está marcado por Basilea III. Hace ya bastante tiempo, en 2011, publicábamos una entrada donde ya aclarábamos que Basilea III no era sinónimo de más crédito, sino de la búsqueda de más estabilidad en el mercado bancario (ver menos facilidad de crédito pero más sostenibilidad). Pero con la concreción de Basilea III se ha visto que las grandes perdedoras son las pequeñas y microempresas. Y los ratios de capital exigido para su financiación así lo ponen de manifiesto (ver financiación, pymes, prensa y Basilea).

El desapalancamiento financiero a nivel de particulares y empresas continúa. En realidad el crédito no aumenta. Se dan más créditos que hace un par de años, pero las amortizaciones siguen superando a las nuevas concesiones o renovaciones. Y con las necesidades de capital exigidas, hay que dedicar más recursos a una actividad con márgenes decrecientes. Y esa necesidad de capital lleva a que para mantener / incrementar la actividad, cada vez se necesite mayor capital. El beneficio por acción se diluye, y el dividendo se convierte en “papelitos” porque se distribuye en nuevas acciones. Insisto en que cualquier estudiante de ADE que en finanzas plantee esto le suspenden. Porque el papelito que te dan cada vez vale menos. Como decía un analista, cuanto más hacen de banco tradicional menos dinero se gana.

Ciertamente, la “banca en la sombra”, la desintermediación financiera que se puede saltar todas las Basileas habidas y por haber está empezando. Pero por ahora es solo una gota en el mar, y además desconocida, o directamente ignorada, por muchas PYMEs. Y que tarde o temprano se verá aún más regulada que ahora en su funcionamiento, en cuanto experiencias como la que se puede aproximar en China ponga aún más en alerta a las autoridades monetarias.

Po otro lado están los ingresos por comisiones. Desde hace años, esto se está convirtiendo en el filón de ingresos. Pero eso se hace en un mercado como el español, que nunca había pagado, al menos explícitamente, por recibir servicios. Cuando en Europa se pagaba casi por todo, en España todo era gratis. El alto margen de intermediación lo permitía. Pero ahora no hay más remedio que cobrar por cualquier actividad que se realice. Por otro lado, es el planteamiento de cualquier empresa de servicios: Se aplican recursos, hay que recuperarlos.

Y la guerra de los cajeros no ha sido más que eso. Alguien pensó: No voy a invertir en máquinas y comunicaciones (y en algunos ayuntamientos hasta con impuestos municipales) para repartírmelo con otro que no invierte. ¿Sabe cuánto cuesta el papel de los talonarios de cheques? ¿Tiene sentido darlos gratis? Y aún no hemos visto hasta donde van a llegar estas repercusiones : mantenimiento de cuenta, apuntes por extracto, comisiones compartidas en el cobro de transferencias , y digo en el cobro, no en el pago, correo en formato papel, extractos con antigüedad superior a n meses,…

Ahora se habla mucho de fin-tech, de blockchain,.. Pero eso no es algo que el usuario de la calle o las empresas vayamos a ver de hoy para mañana. Es el futuro a medio y largo plazo. Y como dijo Keynes : “ A largo plazo, todos estaremos muertos”. Y la empresa debe de sobrevivir.

Y la tercera vía de ingresos viene de las operaciones financieras. Y hasta eso se acaba. Los grandes “carry-trade”, tomar dinero del BCE al 0,5% y comprar deuda española al 6% o al 7% también se ha acabado, afortunadamente para el ciudadano de a pie que paga los intereses de la deuda con sus impuestos. Queda ahora otra vía que es sacar activos del balance, y obtener ingresos por la comercialización de fondos de inversión o de pensiones, a raves de comisiones de comercialización, gestión (que muchas veces, como ya se ha denunciado es mínima) y depositaria.

Y como hay que inventar, pues hay que lograr ingresos como sea, a través de colocarle seguros a los clientes (ver seguros, financiación y asegurar la financiación).

Y en esta tesitura se encuentra la empresa cuando vamos a empezar a tener las reuniones con nuestras entidades, para hablar de los primeros datos de cierre del ejercicio y la planificación de financiación para este año, es decir, en el corto plazo (para el largo plazo me remito a Keynes).

Por lo tanto en qué hay que fijarse:

1.- Intermediación financiera y financiación: hay que plantear tanto nuestros balances como nuestros proyectos de una manera bien estructurada. Hay dinero. Las entidades tienen necesidad de hacer negocio. Y es un buen momento para que nuestras posiciones de financiación no se vean perjudicadas. Y negociar rebajas de los tipos, como mínimo de un punto

2.- Saber jugar la baza de las operaciones de cobro y pago. Si ligamos la financiación a los compromisos no solo de seguros sociales e impuestos, sino el negocio bancario global (flujos totales de cobros y pagos que canalizaremos a través de la entidad) podemos negociar que aquellas comisiones que “más nos duelen”, ya sea el ingreso de cheques o en otras compañías de los pagos por trasferencia o las que identifiquemos, podemos obtener un acuerdo global interesante

3.- Saber negociar la cuasi-obligación que se nos plantea de contratar seguros o hacer depósitos paralelos a las financiaciones (y en las PYMES eso va desde un seguro de vida de los socios, hasta un plan de pensiones o cualquier compensación). Hay que prepararse para argumentar bien la TAE final de cada operación de financiación y hasta la TAE final que el banco obtiene con nosotros.

Tenemos un punto a nuestro favor. Hace pocos días, un a periodista me preguntaba. ¿Por qué los bancos ahora hacen ofertas de “todo sin comisiones”? ¿No es contradictorio? No. El banco necesita, para su propia imagen ante los accionistas, no perder cuota de mercado. Tener al cliente a la espera de que lleguen mejores tiempos, es decir, que el cliente plantee la operación efectivamente más rentable. Y por ahí es por donde las PYMES, muchas en número, pueden ser necesarias para las entidades.

Hemos comentado algunos detalles de cómo está “el toro que hemos de lidiar”. Así que suerte (preparar la negociación), vista (nuestros puntos fuertes y débiles),…y al toro (a negociar).

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