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El borracho y la farola

Boy sitting on pavement at night with street lights

El borracho y la farola

Desde que leí el libro de Cathcart y Klein “Platón y un ornitorrinco entran en un bar”, en el que explicaban la filosofía con base en chistes, cada vez que me explican uno tardo más en reírme. Porque no sé si es un chiste o “tiene trampa”. Y eso me pasó hace unos días con una historieta vieja.

“Un hombre encuentra a un borracho agarrado a una farola y mirando al suelo. Le pregunta: “¿Qué busca?”. El borracho le dice: “Las llaves,  las he perdido”. “Pero, ¿Las ha perdido aquí?” Y el borracho responde: “No, pero aquí hay más luz”.

Puede parecer más o menos gracioso, pero esta postura de “mirarse a los pies” o al entorno más próximo, sin levantar la vista al horizonte, es más habitual de lo que parece, tanto en la gestión personal como en la gestión empresarial. Y algo ha de tener de relevante cuando los nuevos análisis psicológicos, los que hablan de neuroventas y de finanzas conductuales, definen sesgos decisionales como el sesgo de atención (los estímulos en el propio entorno limitan la atención en otros temas relevantes), el descuento hiperbólico (preferencia por la recompensa rápida antes que la que, aun siendo mayor, es más lenta) o la tendencia al momento actual (hacer ahora lo fácil y luego lo difícil).

A nivel de finanzas personales, lo hemos visto estos días con la Bolsa. El “modo pánico” en que han entrado muchos ahorradores / inversores ha venido porque sólo se ha mirado lo inmediato, lo que estaba más cerca. Y lo mismo encontramos a nivel más amplio. La mayoría de las teorías de neuroventa van dirigidas a impactar en el cliente y que tome una decisión rápida (lo que se llama “una experiencia única”). Y ahí Inditex y Zara, con su oferta renovada constantemente, son un ejemplo (No lo critico, porque es brillante, sólo lo cito). Los keynesianos hablan de los “animal spirits”, la irracionalidad de los consumidores. Y lo malo es que lo vemos hasta en el entorno político. Muchos mensajes, muy continuados, que hacen que simplemente nos miremos la punta de los pies. Propuestas que buscan la llave alrededor de la farola, o sea, cortoplacistas pero impactantes.

Claro que la alternativa a esto es levantar la mirada, intentar ver lejos y planificar. Y un inversor/ahorrador particular debe planificar el plazo al que quiere hacer una inversión. Y un comprador debe ver no sólo si le gusta o no lo que tiene delante, sino si lo necesita o no. Claro que es mejor irse de viaje en Semana Santa que ahorrar para la jubilación (descuento hiperbólico).

Pero como las empresas las hacen las personas, y cuanto más pequeñas más influyen los sesgos personales, tenemos muchas farolas en la empresa. No vamos a hablar de la “farola de la caja”, que supone que si hay dinero en caja todo va bien, y si no hay dinero está claro que va mal. Esta es la filosofía del “tendero”, y que funciona en mucha PYME. ¿Estoy vendiendo más? ¿Mi producto sigue teniendo mercado? ¿Tengo más dinero porque pago peor? No importa, yo sólo miro la luz de la farola.

Pero a nivel de departamentos encontramos el mismo problema. Cuando un cliente paga tarde y mal, lo primero que decimos es “Ya pagará”. Y si paga aunque sea tarde, pues le seguimos vendiendo. Si hay que negociar con un banco, pues esperamos que venga a ver qué pasa ¿Preparar nuestros proyectos? ¿Planificar cuánto y para qué necesitamos o qué nos sobra? Cuando venga ya veremos.

Es habitual, en el ámbito de tesorería encontrar muchos tesoreros (¿o son administrativos de bancos?) que únicamente gestionan con el saldo que tienen en el banco. Miran su extracto por la mañana y listo. La luz de la farola. Cuando el problema es ¿Cómo pagaré las nóminas a final de mes? ¿Cómo pagaré a los proveedores el día 15? Eso es planificar, y planificar es difícil y puedo equivocarme.

Y si importante es planificar a nivel personal o a nivel de empresa ya en marcha, tanto o más lo es para un emprendedor. Ser emprendedor tiene un gran mérito. Pero desde ahí hay que pasar a ser empresario. Y la farola que alumbra una start-up es una idea luminosa y brillante, pero de corto alcance. Es necesario intuir como será en el entorno más oscuro del medio y largo plazo. Y eso se llama planificar. Tener un proyecto de negocio que vaya más allá de la farola, con sus opciones y sus riesgos, desarrollar una organización para llevar la gestión de forma delegada y manteniendo el interés de otros socios que desean rentabilizar su inversión.

Me acaban de contar otro chiste y me he reído. Parece que no tiene truco, o al menos yo no se lo he visto. Por ahora.

  1. Cuando acabo de escribir me ha llegado un correo de una de las grandes empresas de inversión, Pictet AM. Habla sobre las MEGATENDENCIAS en economía. Claramente, han superado el círculo de la farola.

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