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Si funciona, no lo toques

Si funcionaEste dibujo durante mucho tiempo “ha adornado” muchas paredes de oficina. Y sin duda es de los más letales que pueden afectar a una empresa o una persona. Es la inmovilidad llevada a la categoría de razonamiento fundamental. Y es que implica renunciar a la idea de cambio

Este dibujo me recuerda a la anécdota que suele comentarse en muchas charlas sobre la necesidad del cambio: la rana en el cazo de agua. Si echamos una rana en un cazo de agua caliente, la rana saltará fuera. Pero si la colocamos en un cazo de agua fría y la calentamos poco a poco, la rana se cocerá, simplemente porque no será capaz de percibir el cambio hostil en el entorno. La verdad es que nunca se me ha pasado por la imaginación hacer la prueba (soy de los que cualquier rana me recuerda a Gustavo) pero como comentario no está mal.

Que estamos en un cambio de época es algo innegable. Pero muchas empresas, y personas, parecen obviar el tema.

El cambio tecnológico no es solo algo que vaya a permitir aumentar la productividad de muchos procesos de gestión. No se trata sólo de hacer lo mismo de forma más eficiente. Las nuevas tecnologías están cambiando el concepto de mercado, entendido como lugar donde se encuentran oferentes y demandantes. Antes alguien podía pensar que su cliente, o su competidor, estaban en un entorno próximo y más o menos controlable. Hoy nuestro cliente y nuestra competencia pueden estar al otro lado del mundo. Si el comercio tradicional de pequeñas tiendas está entrando en crisis no es porque lo estén haciendo peor que antes. Es porque están haciendo lo mismo de siempre, y no se han dado cuenta que el agua del cazo se está calentando. Claro que habrá quien diga que esto ha permitido un clarísimo dumping social: mano de obra mucho más barata en el Sudeste Asiático que en Europa, software factories en la India o Iberoamérica con coste de personal de un tercio sobre Europa o USA, Pero la realidad es obstinada. Y esos son las nuevas reglas de juego. El agua del cazo se calienta.

Las nuevas tecnologías han dejado obsoletos determinados tipos de productos, sobre todo en al área de tecnologías de la información. Los antiguos ERP funcionaban y funcionan, y muy bien. Estaban testados y probados por años de experiencia. Pero “la nube” es hoy la nueva necesidad. Nadie va a invertir 50K o 100K € en un software que puede tener ahora por 400 € al mes, sin necesidad de hardware o personal especializado. Y ese cambio implica tiempo e inversiones cuantiosas. Lo que hay funciona, pero hay que darle un up-grade tecnológico.

Las nuevas tecnologías están afectando sobre todo a los servicios y a la distribución. Michael Porter hablaba de las barreras de entrada en los negocios. Y hoy para implantar cambios en los sistemas de distribución o en la prestación de servicios, todo lo que implique intermediación, exige una mínima barrera de entrada. Y las fintech están arrebatando a las entidades financieras sus negocios de servicios de cobro y pago, y están mermando su negocio en la intermediación financiera. Y esto solo es un mínimo ejemplo.

Pero quizás uno de los cambios más notables a los que nos enfrentamos, y que supone un cambio lento pero inexorable, es la crisis demográfica. Las antiguas pirámides poblacionales se han convertido en el primer mundo en “bombas atómicas “poblacionales. La cúpula es muy superior a la base, y cada vez lo será más. La base va a tener unos patrones de consumo, ahorro e inversión muy diferente a la generación que le ha precedido. Y el estado de bienestar social implica que la base ha de soportar a la cúpula. Y en un sistema democrático cada persona es un voto. ¿Hasta cuándo la base de la pirámide, minoritaria en número, querrá ser solidaria con una cúpula avejentada y que considera que tiene derecho a una pensión, con un dinero que tiene que aportar la base? ¿Estaremos larvando una crisis generacional?  

Hace unos días hablábamos de “el borracho y de la farola”. Y hoy de “la rana en el cazo”. Y eso ligado con la idea de que “si funciona no lo toques”. Pero es el entorno el que cambia, y mucho. Nuevas tecnologías, nuevos entornos sociales, una globalización que ahora empezamos a ver que junto con sus grandes ventajas también asocia inconvenientes. Unos cambios cada vez más acelerados en el entorno de la empresa que no permite proyectar el futuro simplemente extrapolando el pasado. Muchas barreras de entrada en nuestros mercados han desaparecido. Los “entrantes” en nuestros mercados, con oferta de bienes o servicios más atractivos y/o competitivos, son cada vez más. Y cuanto más pequeña es la empresa, más riesgo corre, al no tener capacidad de I+D o de búsqueda de nuevos mercados.

Los coachers hablan de salir de la zona de confort. Pues aquí también debemos de salir de nuestra zona de confort. Y si lo que hacemos funciona, hemos de plantearnos en cuanto tiempo puede dejar de funcionar. Antes de que el agua esté tan caliente que nos quedemos fuera de juego.

2 Comentarios en Si funciona, no lo toques

  1. Mi compinche me aconsejo este pagina web y estaba en lo cierto. Este sitio realmente me alegró el día. No te puedes imaginar cuánto tiempo había indagado por este tipo de indicacion ! Gracias!

  2. Francisco Marín // 24 octubre, 2016 en 11:25 // Responder

    Gracias. Y ya sabes donde estamos.

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