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¿No tienen pan? Pues que coman pasteles

enojadoEl pasado jueves 12 de mayo una abogada del Tribunal de la UE daba su recomendación general sobre el derecho al cobro de intereses de demora por parte de los proveedores españoles que, para poder acceder a los cobros del programa FLA, fueron obligados a renunciar a dichos intereses.

Y la postura de la abogada general era que la renuncia había sido libre, que nadie les había obligado a renunciar, y que en todo caso, si no renunciaban a estos intereses de demora, cobrarían más tarde, pero cobrarían.

Y la verdad es que no sé porque, en lo primero en que pensé fue en María Antonieta, de quién se comenta que dijo la frase del título de esta entrada cuando le comentaron en Versalles que los pobres, en París, no tenían pan para comer. ¿No tienen pan? Pues que coman pasteles

Y ahora el Tribunal de la UE nos dice: “¿No tienen dinero, porque no cobran? Pues que renuncien a los intereses”

Y cuando después los autónomos y las PYMES (algunas) manifiestan su irritación, hay organizaciones oficiales que “manifiestan su sorpresa”.

Pero pensemos bien que:

1.- La renuncia a los intereses de demora (y hasta una posible quita) se articuló en un Real Decreto, de inferior nivel a una Ley del Parlamento que a su vez era una transposición de una directiva europea.

2.- Este “olvido de plazo” viene de un Estado que no permite demora alguna en las obligaciones fiscales o sociales. Un día de atraso en la Seguridad Social supone un cargo del 20%, pero un atraso de 2 años o más en pagar una factura es “una incidencia menor”.

3.-Supongo que esta abogada general que ve claro que no cobrar intereses era una alternativa libre, es una proba funcionaria que nunca ha sabido lo que es tener las cuentas en rojo, no poder hacer frente a una nómina, o unos seguros sociales o a un IRPF. Claramente se trata de un grupo de trabajo con dilectos funcionarios, en el contexto más negativo que se quiere dar al concepto.

4.- Esta claro que la morosidad y su problemática solo sirve en ciertos momentos de campañas políticas. Ya lo dijimos en otra entrada (ver “Sanción legislativa y bien protegido”).

La puntualidad en los pagos se considera un bien jurídico muy inferior a otros, y así se le trata.

5.- Teóricamente, todos somos iguales ante la ley. Pero está claro que “algunos son más iguales que otros”. Y el Estado, a pesar de que la ley de Morosidad diga que es igual a cualquier otra persona física o jurídica, enarbola la “bandera del bien común” y se queda con la parte ancha del embudo. Y eso cuando menos es anti-ético.

La base del estado de derecho es el cumplimiento de la ley. Pero si esta se manipula, claramente dejamos de estar en un estado de derecho, para caer en un entorno donde se defiende en primer lugar el “Derecho del Estado”. Y eso es otra cosa.

María Antonieta dijo su frase y un año después pasó lo que pasó.

Cada vez más vemos unas defensas de los derechos del Estado (y del aparato del estado) que hace que mucha gente, sobre todo empresarios y PYMES, se ponga nerviosa. Por lo tanto, que nadie se sorprenda si se acaban dando situaciones que cambian algunas (no todas) las reglas del juego.

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