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Una breve reflexión sobre finanzas personales

dos consejosLa primera idea que tenía era hablar del problema de las pensiones y los autónomos. No es un tema nuevo, pero dice mucho de lo que es la gestión financiera en muchas PYMES. Pero como a la vez estaba revisando los materiales para la nueva edición del Programa de Educación Financiera de EFPA-España, he encontrado dos ideas que me gustaría compartir.

En estas sesiones de formación financiera para adultos, nos centramos básicamente en la elaboración de los presupuestos de ingresos y gastos personales. Son iguales a los de una empresa, pero con ingresos más o menos fijos, y con gastos también sujetos a incidencias (ver “cuanto puedo ahorrar. Cambiamos la pregunta”).

Y hay dos conceptos simples, pero muy interesantes. La ventaja de trabajar con expertos como los que han desarrollado este material, permite ver esos conceptos simples pero de alto valor

El primer concepto sería el fondo de emergencia. Podríamos definirlo como esa cantidad de dinero que debemos mantener en una inversión líquida, de bajo riesgo y fácilmente disponible para hacer frente a cualquier incidencia o puntual o con una cierta duración. Y debe de servirnos desde “amenaza una reparación de la lavadora” o “al niño se le han roto las gafas”, hasta poder tener unos fondos en una situación de pérdida de empleo.

Lógicamente hacer una evaluación siempre es subjetivo. Pero deberíamos pensar que debería estar entre 6 y 12 meses de los gastos familiares. Esos gastos familiares que hemos evaluado al hacer nuestro presupuesto personal, y que incluye….eso, los gastos familiares a los que en el día a día hemos de hacer frente, sean necesarios, prescindibles o forzosos. Porque si hay que hacer frente a una indeseada situación de desempleo, o de baja laboral con mengua de ingresos, la hipoteca, los gastos de comunidad, la luz, el gas, el agua, la comida, el colegio de los niños,….siguen cayendo ( ver “planificación financiera y fondo de emergencia“).

Pensemos que si todos tuviéramos este fondo de emergencia, los préstamos rápidos a costes usurarios tendrían menos sentido y menos mercado. Porque lo que se paga no es la falta de ahorro, porque para devolverlo habrá que ahorrar. Se paga la imprevisión y el “carpe diem” (ver “alguien tiene que hacer algo”).

Y este ahorro no es para un proyecto futuro. Es un colchón de emergencias. Parece estúpido, pero es para no tener que gastarlo. Si miramos el video de “UP” vemos que la pareja está ahorrando con un objetivo: su viaje soñado. Pero por fas o por nefas acaba apareciendo una necesidad y no hacen el viaje. Quizás si hubieran separado el ahorro: en un bote el viaje y en otro el fondo de emergencia ( y hubieran tenido un poco más de suerte) habrían ido de viaje.

Y otro concepto de estas sesiones que me ha gustado es la evaluación del importe de seguro de vida que debería tener una persona. Y no es lo mismo el de una persona de 28 años soltera, que una persona de 35 con 2 niños pequeños, que la de una persona con 55 años, los hijos ya fuera de casa y la vida más o menos resuelta.

Obviamos aquí el concepto de seguro de pago de la hipoteca, si se eligió cubrir las necesidades de vivienda vía compra. Entendemos que las entidades ya se preocupan de asegurar ese riesgo de cobro de la deuda.

Hablamos de otra cosa más “vital”. Tengo 35 años, 2 hijos de 5 y 3 años, con toda una serie de cargas de gasto familiar y un proyecto de vida. Y si me pasa algo ¿Cómo cubro a mi familia? Pues los expertos hablan de que un seguro de vida debe cubrir con su capital entre 3 y 5 años del salario neto del asegurado. Eso supondría que si se da la circunstancia adversa, la familia podrá mantener su nivel de gasto durante esos 3 a 5 años, período en el que pueden buscar vías para reconducir la vida económica de los que quedan.

Como vemos, todo es un “simple tema” de planificar. Y por eso, cuando se ven las noticias, que en otra entrada comentaremos, sobre que el sistema de la Seguridad Social tiene un déficit de 6.000 M de euros, la mitad de su déficit, por el agujero del régimen de Autónomos RETA, la duda asalta: Si no planificamos con nosotros mismo ¿Lo hacemos con nuestra microempresa de 10 o 15 trabajadores, cuando no menos, que no es más que una extensión de nosotros mismos? Porque en ese entorno, la identidad empresa-empresario es total.

Pero bueno, el objetivo era solo comentar un par de conceptos.

 

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