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Seguros y riesgos

segurosDar formación a empresas, en los cursos de gestión financiera, o a los ciudadanos normales, en los cursos del Proyecto de Educación financiera, te hace estar más cerca de la realidad que muchos artículos de prensa u opiniones sesudas. Es tener una encuesta es vivo y en directo. Y uno de los temas que percibes es el nivel de conocimiento de los riesgos, la evaluación de los riegos y la idea de cobertura, tanto a nivel empresarial como particular.

Una de las aportaciones que hacemos en las sesiones de Educación Financiera es hacer una aproximación al seguro de vida que una persona cualquiera debería tener. Un padre o madre de familia, que colabora en la economía familiar, tiene el riesgo en cualquier momento de fallecer. Y eso supone una reducción de los ingresos de la familia, que puede llevar a una situación económica difícil, que se suma a la perdida familiar.

Por eso, la recomendación que se hace ante un riesgo evidente pero muchas veces no percibido como tal, es que cada persona debería tener un seguro de vida que cubriera 4-5 años de su aportación a la economía familiar. Para simplificarlo, si solo trabaja el padre, este debería tener un seguro de ida equivalente a 4-5 años de los gastos familiares. Tiempo suficiente para que el resto de la familia pueda rehacer su estructura económica, sin tener que renunciar a su nivel de gasto habitual. Y si el esposo colabora en un 50% y la esposa en otro 50%, pues el seguro debe cubrir esa aportación.

El análisis, por simple, no deja de ser relevante: hay un riesgo, como nos afecta ese riesgo, que cobertura podemos tomar. Y la mayoría de los riesgos pueden cubrirse con seguros.

Pero lo que vemos es que la cultura del seguro en nuestro país, como otras tantas en el área de educación financiera, es escasa. Y eso se deriva, directamente, de la no identificación o evaluación de los riesgos. El seguro se asimila más a la idea de coste que a la de cobertura. Y la extensión de los seguros entre particulares está más ligada a la obligación colateral de tenerlo que a la voluntad de contratarlo. Muchos seguros de vivienda están ligados a la obligación derivada de contratar una hipoteca. Muchos seguros de vida, igualmente, se han ligado a las hipotecas. Y los seguros de robo o de coche muchas veces han desaparecido o se han llevado a los niveles mínimos. Y algunos comentarios imputan este menor nivel de aseguramiento a la crisis. Lo que nos lleva al punto inicial: hay que reducir costes, se elimina el seguro. Pero ¿Ha desaparecido el riesgo de robo o incendio en la vivienda? ¿Se ha reducido el riesgo de accidente?

Y esto que a nivel personal podríamos de alguna manera justificar, vemos que llevado a nivel empresarial mantienen la misma línea.

Ciertamente, muchas compañías cubren los riesgos más evidentes: Incendio, robo,… Pero en muchos casos, y cuanto más PYME peor, los importes no han sido revisados ni actualizados en años. Aplicando un criterio más de economía familiar que de economía empresarial, el seguro se percibe como un coste a no aumentar y si es posible a reducir, sin analizar muy bien cuál es la cobertura.

El problema de la baja cultura del seguro se pone de manifiesto cuando hablamos de temas menos obvios. ¿Cuántos empresarios se han planteado un riesgo de responsabilidad civil para hacer frente a posibles situaciones derivadas del cargo que ocupan?

Y no digamos si hablamos del riesgo de cobro. Las grandes compañías, que evalúan los riesgos y plantean medidas de cobertura, suelen recurrir a esta medida para garantizar el valor de su activo “Clientes”. Lógicamente comporta un coste, pero como el seguro de robo o de incendios. Pero muchas PYMEs no lo utilizan, simplemente porque lo consideran un coste y lo quieren evitar.

Hace falta que la cultura de los riesgos, entendida como identificación, evaluación, riesgos a asumir y medidas de cobertura se entienda en las empresas, y sobre todo en las PYMEs.

Porque solo entonces, cuando haya una política de riesgos, se podrá entrar en el uso de medidas de cobertura vistas como formas de garantizar la continuidad de la empresa en situaciones más críticas. Y una medida de cobertura fundamental es el seguro. Y no se mirará solo con una visión exclusivamente de coste, sino de necesidad.

Como ya dijimos en otra entrada, La ecuación “matemática” sería:

los seguros y los riesgos

Lecturas recomendadas:

Hemos tratado la gestión del riesgo en muchas entradas del blog, pero hoy solo recomendamos estas dos:

2 Comentarios en Seguros y riesgos

  1. Hola! Una consulta sobre un seguro de Ahorro:Estos seguros tienen garantizado rescatar lo invertido son perdidas del capital inicial? Tiene sentido para una persona de 57 un vencimiento hasta 2073? El seguro en cuestión es Univida Ahorro Jubilación con un unico pago inicial. Lo más importante es seguridad (no perder lo depositado) y poder disponer del importe total (sin problemas y rapidez) antes del vencimiento.

    Gracias.

  2. Francisco Marin // 25 julio, 2016 en 13:43 // Responder

    Cualquier inversión vía seguros de vida ha de mirar 3 factores : rentabilidad, riesgo y ventanas de liquidez. Salvo clausulas muy especiales, siempre se asegura el principal
    En este caso, la ventana de liquidez es permanente pero a cambio los intereses, es decir la rentabilidad, se fija trimestralmente, es decir que el riesgo radica en que los intereses pueden bajar de un trimestre al siguiente ( o subir, claro).
    respecto a la inversión de una persona de 57 años, con una esperanza de vida, a día de hoy, entre los 80 y los 82 años, no tiene sentido hacer una inversión que solo pueda recuperarse en 2073, sin ventanas de liquidez anteriores, salvo que ya se prevea incorporarlo a su herencia. Saludos

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