Blog económico financiero de Grupo Choice

Pensiones: Las perversas consecuencias del sistema de reparto

El tema de las pensiones sigue siendo un tema de actualidad. Y lo seguirá siendo mientras no se encuentre la solución a una estructura que paga sus obligaciones con los fondos que recauda mes a mes, mientras “asegura”(¿?) a los cotizantes que en su momento les pagará a ellos, con lo que en el futuro recaude. Un puro sistema de reparto.

El pasado día 15, en la conferencia que el profesor Miguel Anxo Bastos impartió en el transcurso de la jornada de EFPA- España en Galicia, puso de manifiesto cuatro consecuencias perversas de este sistema de reparto.

1.-El sistema de reparto altera la preferencia temporal de los ciudadanos, al hacerles olvidar la planificación a largo plazo, pues les convence (otra vez, les “asegura”) que tendrán una pensión. Y de hecho la Constitución así lo dice en su artículo 50:. Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad. Pero no dice cuánto, sino que solo habla de “suficiencia económica”.

Muchas veces hemos citado que el estado del bienestar puede perjudicar la cultura del ahorro (ver lectura al pie) al considerar que temas fundamentales por los que en otros países se plantea el ahorro (sanidad, educación, paro y jubilación) en el estado del bienestar se consideran cubiertos (sanidad universal, educación pública, cobertura del desempleo y pensiones).

2.- El sistema de reparto descapitaliza a la sociedad. El ahorro a largo plazo, que ese debería ser el objetivo de las cotizaciones personales, se convierte en consumo a corto plazo. El superávit del fondo de reserva de las pensiones, de la famosa hucha de las pensiones, ha sido solo un juego contable. Porque estaba invertido en deuda del Estado. Deuda que iba dirigida a cubrir las necesidades de gasto del país. Y además, en un primer momento se apuntó que solo iría dirigida a deuda de la mayor calidad (AAA), pero al ir cayendo el rating de la deuda española, pues se fue dirigiendo a deuda de peor calidad.

3.- El sistema de reparto quita el control sobre propias decisiones, como en decidir el momento de jubilación o decidir sobre irse a trabajar a otro país. La fecha de jubilación, a pesar de las aportaciones realizadas, solo son rescatables según el esquema que establece una normativa que obliga, salvo penalización grave, a ir a los 67 años fijados. Y si alguien se va a trabajar al extranjero, el impacto sobre el importe de jubilación, teniendo en cuenta que hay años no cotizados, vuelve a penalizar.

4.- La cantidad a percibir prometida es insostenible. No se puede hablar de seguridad cuando no se sabe cuánto se cobrará. Lo único seguro es que se cobrará menos. En cumplimiento de la constitución, siempre se cobrará, porque siempre habrá alguien que cotice, pero cada vez el sistema se parecerá más a un sistema asistencial. No aumentando las pensiones máximas y haciendo crecer las mínimas, se llegará a un importe fijo, independiente de la cotización realizada.

Se han ido haciendo cosas para intentar mantener un equilibrio demográficamente imposible, con medidas como:

  • Subir las bases reguladoras de cotización, pero no subir menos las pensiones. O sea, cobrar más y pagar menos.
  • Aumentar la edad de jubilación de 65 a 67 años, y ya hay quien habla de 70 años.
  • Aumentar el computo de años para el cálculo de la jubilación de 35 a 37 años, con el objetivo final de ir a un cálculo por toda la vida laboral.
  • Actualizar las pensiones un 0,25%, cuando la inflación es del 2%.
  • Y la gran medida: el factor de sostenibilidad. Este factor se calculará en función del aumento previsto del PIB (la riqueza nacional) y la evolución demográfica.Y uno de los objetivos  es ajustar la tasa de sustitución, la pensión que se cobra en relación al último salario. En España esta tasa es del 75%. En países como Francia es del 50%, en Alemania del 45% o en UK del 40%. El objetivo claro es llegar a un 50% hacia el año 2050.Y eso supondrá una bajada del 5% cada 5 años de esta tasa de sustitución

Es normal que en países con una tasa de sustitución más baja el nivel de ahorro para la jubilación sea más alto. Y viceversa. Y mirando al futuro, la única solución es: AHORRO, AHORRO Y AHORRO.

Y el vehículo de inversión para este ahorro puede ser el que se quiera, o fondos de pensiones, a planes de pensiones, o PIAS, o fondos de inversión.

Porque si los políticos no van a querer dejar de esconder la verdad, o no se van a plantear soluciones que vayan más allá del sistema de reparto actual, cada uno deberá buscar sus propias alternativas.

Gracias Doctor Anxo Bastos por sus ideas.

 

Lecturas recomendadas:

1 Comentario en Pensiones: Las perversas consecuencias del sistema de reparto

  1. Antonio Murguía Pozzi // 8 diciembre, 2017 en 0:13 // Responder

    El tema de las pensiones se está volviendo muy dinámico y está cambiando en la medida en que aumenta la longevidad de la población y se modifican (casi siempre hacia la baja) las tasas de interés.
    Parece ser que la mejor solución no es ni un sistema de contribución definida ni uno de reparto o de prestación definida, sino un mixto.
    En un sistema mixto, debiera de haber la posibilidad de realizar aportaciones colectivas (con las cuales se obtendría una mayor eficiencia operativa en el manejo de las inversiones), con las cuales podría garantizarse una pensión mínima a los aportantes. En adición, debiera de existir la posibilidad de aportaciones extraordinarias y de ahorros voluntarios que permitiesen complementar la pensión individual de quienes más recursos aportan.
    Los actuarios debieran de trabajar fuertemente en el desarrollo de modelos mixtos que contribuyan a la solución del gran problema de las pensiones.

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*