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Los 3 hermanos pensionistas

Como desde hace mucho tiempo, el tema de las pensiones y los pensionistas sigue siendo una noticia recurrente. A veces con sordina, otras veces en la calle, pero más de lo mismo. Y no es que en este blog no hayamos hablado del tema, pero como el próximo mes de abril he de  dar un par de conferencias sobre el tema, pues he vuelto a las andadas.

Y hoy quiero plantear la historia de los 3 hermanos pensionistas, porque trata algo que no he oído en las informaciones, muchas de ellas excesivamente populistas, que llenan los medios.

Pues ésta es la historia de 3 hermanos, trillizos, que a los 25 años se incorporaron al mundo laboral, con sueldos muy parecidos

El primero decidió con su novia comprarse un piso. Como tenían muy claro que querían tener 3 hijos, se compraron una casa de 4 habitaciones, que ya cubriría sus necesidades de futuro. Les obligó a tomar una hipoteca a 40 años, y con una cuota “dura”, pero a fin de cuentas pensaban que eso les obligaba a ahorrar, y eso es bueno. Y así, durante 40 años, hasta el momento de su jubilación, su ahorro se fue en buena parte a cubrir la hipoteca, y lo que quedaba dio par los estudios de los hijos y algunas vacaciones bien merecidas

El segundo también pensaba en formar familia, pero como con su pareja no necesitaba más, empezó alquilando un piso pequeño, que según crecía la familia fue cambiando por otro, y por otro. Eso sí, la diferencia entre el alquiler y lo que le hubiera costado una hipoteca lo fue ahorrando, en fondos de inversión, fondos de pensiones y otros vehículos. Y al llegar a los 65 años, cuando sus 3 hijos ya se habían ido de casa, pues volvió a vivir en un piso más pequeño, porque…para qué necesitaba más. Y además era más barato

El tercer hermano quería formar familia, pero la vida era para vivirla. Y dedicó a viajes, fiestas y saraos lo que su trabajo le permitía. Claro que atendió los gastos de formación de sus hijos (aunque algún viaje a los fiordos se fue por ahí). Y cuando llegó a los 65 años se encontró con su pareja, y ya viviendo en un piso más pequeño, y sin un duro en la cuenta

Y llegaron a los 65 años,  se encontraron los 3 ya jubilados, encendieron la televisión y empezaron a hablar de las pensiones. Todos ellos cobraban 1.500€, pero no era bastante. El primero y el tercero estaban totalmente de acuerdo en el problema. El primero, de la pensión de 1.500 que cobraba, tenía que quitar los gastos de comunidad, las derramas y el IBI de su casa, que eran un pico. Y el tercero era más duro: él tenía que quitar el alquiler, 500 €, con lo que solo le quedaban 1.000. Y con eso no se vive en una gran ciudad.

El segundo estaba avergonzado. ¿Como decir que él, cada mes, retiraba 1.000   de sus fondos de inversión y de pensiones? Y que con los 2.500 € que ingresaba podía pagar su alquiler y aún le quedaban 2.000.

Cuando el tercero, que no había ahorrado nunca, le planteó al otro hermano la posibilidad de vender su casa y así disponer de más dinero, este montó en cólera: “¡Vender mi casa!, con lo que me ha costado de esfuerzo, ni pensarlo. Quiero tener algo que dejarles a mis hijos”.

Y clamaban por una pensión “digna”, sin que quedara claro a qué cantidad corresponde, y echaban la culpa al Gobierno.

Y esto es lo que nos encontramos normalmente. Gente que no ha ahorrado, gente que ha ahorrado mal y no sabe desembarazarse de ese capital, y gente que ha planificado a largo plazo algo tan relevante como la jubilación.

Estamos en uno de los países con mayor nivel de población que tiene una vivienda en propiedad. Y sin hipoteca pendiente. Tiene capital, pero no tiene renta. Y no quiere perder ese capital. Y hay gente que ha abandonado su suerte a un estado paternalista, que le aseguró que tendría una pensión, aunque nunca le dijo de cuanto sería. Y que ahora mengua cada vez más.

¿La solución? A corto plazo ninguna. Parchear como mejor se pueda la coyuntura actual e intentar evitar que el problema social crezca. Buscar fondos vía ajuste de las pensiones con cautela y vía impuestos (o cargo a los presupuestos del estado, que es lo mismo).A medio y largo plazo educar a los ciudadanos de que hay responsabilidades que son personales, que no se pueden ni se deben delegar en terceros, aunque sea el Estado, y planificar el futuro.

Porque lo importante está en saber qué nivel de calidad de vida se quiere tener cuando llegue el momento de la jubilación, y cuánto dinero se necesitará para mantenerlo. Y hablamos de calidad de vida, no de que jubilación pública me quedará, y como podré vivir con eso.

 

1 Comentario en Los 3 hermanos pensionistas

  1. Si les hacemos esta reflexion a nuestros hijos de 20 años, y la entienden y son consecuentes, probablemente no sera tan importante que estemos pensando todo el dia en que “quiero dejarles algo a mis hijos.. “

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